Los Beatniks graban en 1966 el primer disco del rock nacional: Rebelde
Rock Argentino
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La Biblia

En el año del Señor
de 1974 se cometió uno de los peores sacrilegios de esa década...¨ algo así hubiera dicho el diario Esquiú si en vez de ser religioso se dedicara al rock. Al margen de la humorada...existió una versión de La Biblia (un cover) de La Pesada.

¿Quiénes fueron los ángeles destructores?:

- La orquesta llamada Ensamble Musical de Buenos Aires (Cooperativa Cultural Limitada) los mismos que acompañaron a Sui Generis en la presentación de su segundo LP en el Rex (si mal no recuerdo), a las 11 de la mañana de un ¿era sábado o domingo?, dirigido por Don Pedro Ignacio Calderón. Director asistente Andrés Spiller
- Alejandro Medina
- Billy Bond
- Carlos Cutaia
- Carlos Goler
- Charlie García (el ahora ¨Charly¨ antes era Charlie)
- Claudio Gabis
- Claudio Martinez
- Kubero Díaz
- David Lebón
- Fernando Bergé
- Gustavo Beytelman
- Gustavo Kein
- Jorge Pinchevsky
- Juan Rodríguez (el batero de Sui Generis)
- Miguel Cantilo
- Moro
- Nito Mestre
- Osvaldo Fabrot
- Poli Martínez
- Raúl Porchetto
- Rinaldo Rafanelli

O sea, prácticamente todo el rock nacional...un verdadero cocktail. Con las ausencias del sector vinculado a Almendra y Nebbia (Molinari, Spinetta, Aquelarre, Litto, Moris, Zaguri, etc)

Charly, Favrot, Berge

El diseño original consta de un sobre estílo ICONO RELIGIOSO con las puntas redondeadas con imágenes de santos bailando y haciendo rondas a la derecha de la imágen de Jesús a la izquierda los verdaderos valuartes de la ¿obra? los expulsados del "cielo" viviendo en los suburbios de las cuevas. Separando a ambas "sociedades" algo que aparenta ser una guitarra...por sobre estos en la redondez de los íconos y en sus respectivas nubecitas don Jesús con su séquito toditos con aureolas . En la tapa los intérpretes que puse mas arriba en letra gótica. Como el sobre es menor que el sobre que contiene el disco ...por sobre la redondez del ícono sobresale el nombre del LP "la biblia".
La contratapa describe la misma escena pero con los temas temas y su duración etc. En el sobre interior que contiene al disco aparecen quienes tocan en cada tema:

Lado A

INTRODUCCION

Ensamble Musical de Buenos Aires
Dúo de pianos: Carlos Cutaia y Gustavo Beytelman

GÉNESIS

Ensamble Musical de Buenos Aires
Guitarra Claudio Gabis
Voz: David Lebón

MOISES

Ensamble Musical de Buenos Aires

1ra parte

16 voces: Charlie García y Nito Mestre

2da parte

Bajo: David Lebón
Batería: Juan Rodriguez
Guitarra: Claudio Gabis
Organo Billy Bond
Voces Charlie García y Nito Mestre

3ra parte

Bajo: Osvaldo Favrot
Batería y doblaje: Carlos Goler

Guitarra: Osvaldo Favrot
Sintetizadores: Claudio Martínez
Accesorios: Billy Bond
Voz líder: Billy Bond
Voces: Billy Bond, David Lebón Rinaldo Rafanelli

GUERRAS

Ensamble Musical Buenos Aires

1ra parte

Bajo: David Lebón
Batería: Juan Rodríguez
Guitarras rítmicas y lider: Claudio Gabis
Piano: Charlie García
Voz y doblaje: Billy Bond

2da parte

Bajo: David Lebón
Batería: Juan Rodriguez Guitarras rítmicas y líder: Claudio Gabis
Piano: Charlie García
Armónica: Claudio Gabis
Voz: Alejandro Medina

Lado B

PROFECIAS

Ensamble Musical Buenos Aires
Bajo: Rinaldo Rafanelli
Batería: Moro
Guitarra acústica: Kubero Díaz
Guitarra eléctrica: David Lebón
Piano: Carlos Cutaia
Voz Billy Bond
Voces: David Lebón, Rinaldo Rafanelli y Billy Bond

LIBROS SAPIENCIALES

Ensamble Musical de Buenos Aires

1ra parte

Bajo Alejandro Medina
Batería: Juan Rodriguez
Guitarras rítmicas y lider: Poli Martínez
Guitarra acústica: Gustavo ¿litlein?
Organo: Charlie García
Voz: Rinaldo Rafanelli

2da parte

Guitarra acústica: Osvaldo Favrot
Voz lider: Fernando Bergé
Voces: Osvaldo Favrot Fernando Bergé, Carlos Goler y Claudio Martínez
.

CRISTO

Introducción: Ensamble Musical Buenos Aires
Efectos especiales: Billy Bond
Violín: Jorge Pinchevsky

1er parte

Bajo: David Lebón
Batería: Juan Rodriguez
Guitarra acústica: Miguel Cantilo
Organo: Charlie García
Voz: Raul Porchetto

Voz doblaje: Billy Bond

2da parte

Bajo: David Lebón
Batería: Juan Rodriguez
Guitarra acústica: David Lebón
Guitarra eléctrica: David Lebón
Voz: David Lebón
Voces: Billy Bond y David Lebón

APOCALIPSIS

Ensamble Musical de Buenos Aires
Bajo: David Lebòn
Batería: Juan Rodriguez
Guitarra: Claudio Gabis
Piano: Charlie García

GRABADO EN ESTUDIOS ODEON

Tito Demoron

 

Cutaia, Porchetto

Los motivos por los que no invitaron a Vox Dei?

Los motivos reales creo que fueron que en realidad nunca se les paso por la cabeza hacerlo. por otro lado, y esto es haciendo un análisis de las cosas, creo que nunca hubiesen podido esta pues en esa versión de la Biblia solo
participan artistas del sello Microfón, y Vox Dei pertenecía a CBS, y esta compañía nunca iba a prestar a su artista para que la competencia venda más
que ellos mismos.
Ahora en mi opinión personal:
Deberían haberlos invitado? Ellos ya habían hecho de La Biblia lo que quisieron, me parece saludable el distinto tratamiento que se le otorgó a la obra.
Después de todo los Vox Dei la grabaron como tres o cuatro veces más y prácticamente siempre es igual. Me parece que hicieron muy bien en no invitarlos.
La idea de Alvarez era hacer una obra conceptual para meter al rock argentino en otros mercados.
la misma Biblia del Ensamble hay una versión totalmente en Portugués para el mercado brasilero (en 1980)

Diego Bruno


Materia Gris
Materia Gris

 

Sacramento
LP de Sacramento lo que se ve gris, en realidad era metalizado en la tapa original.

Kubero Díaz

Kubero Díaz

Salí de mi casa y entre a "La Cofradía", la cuestión es que como todos los que pertenecían a la Cofradía estudiaban en la Universidad, ellos iban a "el comedor universitario". Pero yo no!!, cuando me fui de mi casa mi viejo me dijo: "andá pero yo no te mando un mango". Entonces yo me quedaba en el techo de la casa que alquilábamos, tomando mate y tocando la viola, componía muchos temas que más tarde fueron a parar al primer disco de La Cofradía. Mientras componía todo ese material, lo único que comía era pan duro de la cocina y mate . Hasta que me salió el primer laburo, cuando me vinieron a buscar como recambio de otro guitarrista en una "Boite" iba y tocaba toda la noche y así fui "zafando".

La Pesada

Kubero y La Pesada

"Para mí, fue maravilloso, tocar con Alejandro Medina era para mí como tocar con Jimi Hendrix. Como te explico lo que era "el negro" en ese momento para mí. Tené en cuenta que yo siempre lo admiré, desde que vi a "Manal" en vivo, eran una "aplanadora". Entonces tocar con él, para mí era una cosa inalcanzable, y de repente lo tenés ahí y estas compartiendo cosas, es bárbaro... me hablas de "La Pesada" y me acuerdo de 'el negro'.

La Pesada tenia sus cosas, pero eran muy abiertos en lo que respecta a los músicos que podían participar. Imagínate que se cambiaba mucho de músicos, por momentos había un baterista, por momentos dos. Siempre que un baterista quedaba flojo, metíamos dos baterías, entonces los conciertos eran más fuertes...

La Pesada

Era una banda grande, con vientos, teníamos un saxofonista como Kuselman. Un gran maestro que hoy esta en Mendoza. Había conciertos en los que Yo me asustaba de la energía que generábamos, porque te seguía una bola de gente terrible. Algo como les pasa a "Los Redonditos de Ricota" hoy, es lo mismo, además hacíamos dos y hasta tres recitales en una noche, era de locos".

-En su momento Miguel Grimberg dijo a la revista Panorama: 'La Cofradía' junto con 'Manal' y 'Almendra' son la música del futuro...
"Me acuerdo de esa nota...era un visionario el tipo... jajaja!!!..."

 

tapa de Hurra
Revista Hurra editada por Ediciones De La Urraca (revista Humor)

 

Mateo

Imagínense a un hombre que en los tempranos ‘60 hizo tanto por el futuro de la nueva música de su país como Litto Nebbia y Luis Alberto Spinetta juntos, sólo que casi nadie se dio cuenta a tiempo.

Eduardo Mateo

Mateo sigue siendo el secreto mejor guardado de la música del culo del mundo, el Río de la Plata. Un secreto de músicos uruguayos más que un artista conocido por el público, Mateo redondeó en 25 años de accionar una obra con picos altísimos de calidad, sólo que desperdigada. Su caso parece similar al de Tom Zé, el brasileño que en 1999 se convirtió en el niño mimado de las vanguardias y la prensa especializada estadounidenses, tras haber sido "descubierto" en 1986, de casualidad, casi por error, por David Byrne. Si Byrne hubiese entrado en una disquería de Montevideo en lugar de una de Río, hace 14 años, probablemente sería hoy Mateo el artista de culto internacional, no Zé. Pero no fue así, una constante en la vida de Mateo, al que casi todo lo que le pudo salir mal, le salió mal.
Las imágenes del final de este auténtico genio ignorado y desconocido de la música popular del siglo XX son tan tristes como las que podría filmar un Tim Burton en tren depresivo: vagaba por el centro de Montevideo, fantasmal y en pijama, pidiendo limosna. La mayoría de los que lo reconocían se cruzaban de vereda, para no quedar pegados, o por eso que se llama vergüenza ajena. Los que no, solían recibir discursitos como éste: "Hola, ¿no me conocés? Soy Eduardo Mateo. Seguramente escuchaste más de una vez un tema mío. No te estoy pidiendo limosna. Te pido que me pagues una parte de mis derechos de autor. Es que... nunca me los pagaron". Lo peor de la situación es que por entonces ya ni siquiera sentía culpa o vergüenza por su estado: lo consideraba natural. Cierta vez, luego de haber grabado un tema suyo, "Príncipe azul", en De Ushuauaia a la Quiaca, León Gieco se presentó en Montevideo, cuando Mateo vivía prácticamente de la caridad, en junio de 1982, en plena época de Malvinas. Mateo se las arregló para acceder al argentino y saludarlo, pese a que varias veces había hablado mal de la versión, por unos cambios en la letra que lo ofendieron. En esa charla, Mateo le pidió al argentino dos entradas para el show de la noche. Gieco se las consiguió. Mateo las vendió, a mitad de precio, en la puerta del teatro -en rigor, el Cine Censa- y minutos después se metió en un boliche a tomarse y comerse lagentileza de Gieco. El santafesino lo admiraba desde mucho tiempo antes: de hecho, cuando trabajaba de crítico musical en la revista Pelo, a principios de la década del ‘70, había escrito un buen comentario del disco Mateo solo bien se lame. Pero a Mateo que ese comentario fuese sólo elogioso, y no muy elogioso, le había dado en el centro de las amígdalas. "Mejor me voy" y "Esa tristeza". Se trata de tres recopilaciones, editadas aquí por Acqua Records.

Eduardo Mateo

Nebbia fue uno de los primeros argentinos en darse cuenta de que Mateo era un creador en serio. "Me volví loco cuando lo conocí: era increíble el swing y el talento de ese tipo", testimonia Nebbia, que incluso cruzó el charco para tocar en homenaje a Mateo, en un recital organizado un año después de su muerte. Nebbia, por otra parte, grabó Quien te viera, uno de los temas del uruguayo, en su disco debut como solista. Es difícil que guste a primera impresión: su obra es un conjunto de piedras en bruto, en que se adivinan las piedras preciosas que las habitan.

buena parte de lo mejor de su obra jamás llegó al disco, ni fue registrada en formato alguno. Fue tocada en vivo o en ensayos y, simplemente, se perdió. Incluso antes de su muerte. Lo que las grabaciones en cuatro canales atrapan -muchas de ellas fueron arrancadas por la fuerza al músico, o publicadas casi contra su voluntad- parecen, en general, el borrador de una obra por venir. Lo por venir, el porvenir, nunca pareció importarle mucho a ese hombre nacido en 1940, en el seno de una familia de clase media baja de los barrios del sur de Montevideo. Jaime Roos -por lejos, el músico uruguayo más reconocido en la Argentina- parece, por momentos, ser nada más -y nada menos- que el hombre que pasó en limpio los borradores garabateados por Mateo. Empezando por su voz y por la forma de impostarla.

uno de los grandes propulsores del reconocimiento que hoy existe por Mateo en Uruguay fue el músico y periodista brasileño Guilherme de Alencar Pinto, autor del exhaustivo libro de investigación Razones locas y colaborador de Roos en las ediciones que ahora se consiguen en la Argentina. El brasileño, que tuvo una relación con Mateo a la vez admirativa y tensa -el trato con él era cuanto menos complicado- cuenta que cuando empezó a vivir en Montevideo le daba impresión que se le diese tan poca pelota a su talento. Era como si Mateo fuera parte del inventario de la ciudad por la que vagaba, intentando en vano ganarse la vida con su música, y la gente se había acostumbrado a eso, a que si el hombre había desperdiciado su vida, por algo sería, y no era un problema de ellos. De una palabra inventada por Mateo, al que el idioma le quedó chico según fueron pasando los años, la "contumancia", surgió el nombre de una revista argentina de música,

"En los setenta, Mateo fumaba porro como un loco y parecía que siempre andaba en una nube. Le chupaba un huevo ser Artista. Estaba convencido de que no debía transar con nada ni nadie, y que si el precio era cagarse de hambre, se iba a cagar de hambre. Y así fue".

"Y hoy te vi" parece el borrador de "Un vestido y un amor", uno de los temas más afortunados y bendecidos de la historia de Fito Páez: "Y hoy te vi/ mirando rosas hoy te vi/ tú nunca dices qué hay en ti/ y hoy te vi", dice la letra de Mateo, en el estribillo. "A Mateo -cuenta Fito- me lo introdujo hace años Osvaldo Fattoruso, para el que es Dios. Vos le hablás de Mateo y él hace reverencias, de verdad. Para mí, Mateo es como una mezcla muy a la uruguaya de Zitarrosa con Tanguito, un tipo muy lastimado y muy genial. No recuerdo haber escuchado ‘Y hoy te vi’ antes de componer ‘Un vestido y un amor’, pero si en algo se le parece, me parece muy potente, bárbaro. Metafísica artística rioplatense, tal vez." Esa canción de Mateo tuvo su pequeña historia en la Argentina, hace ya mucho tiempo. Horacio Molina, que pensaba grabarla, se la enseñó a Sandra Mihanovich, a quien le daba clases de guitarra, allá por 1975. Sandra, para disgusto de Molina, la grabó para la banda de sonido del film Sola, de Raúl de la Torre, con Graciela Borges. Esto originó en 1976 una negociación con Mateo para que cediera los derechos legales del tema a cambio de un dinero importante. La leyenda que circula por Montevideo cuenta que un empresario argentino que fue a buscarlo lo encontró en una pensión de mala muerte y que Mateo lo atendió de pijama, recién levantado, con una media de mujer en la cabeza, para achatar su pelo. Después, comentó: "Típico empresario argentino, de traje, apurado, lleno de palabras bonitas". Horacio Molina, que era amigo y fan de Mateo (incluso lo tuvo hospedado en su casa varias veces), grabó en Francia cinco de sus temas y nunca sacó de su repertorio "Esa tristeza".

Mateo solía hablar pestes de los porteños, a los que asociaba con una viveza que despreciaba y con una ansiedad que chocaba con su mansedumbre.

Dos LP:
Mateo solo bien se lame
, aparecido en 1972, y De cuerpo y alma, en 1984.

Ya era considerado por entonces un prócer musical en Uruguay, sobre todo por El Kinto, pero no tenía disco propio. A esa altura, el medio ya tenía claro su carácter de divagante perenne, de diletante a la violeta, la inexistencia de un proyecto personal a largo plazo. Sin embargo, el técnico de grabación Carlos Piriz, uno de sus fans acérrimos y un socio, Coyo Abuchalja, casi que lo obligaron a empezar a grabar en Buenos Aires en 1971 lo que sería Mateo solo bien se lame. Tras pagarle al músico y a su novia Nancy pasajes y estadía, los flamantes dueños del sello musical De la Planta empezaron a comprobar que el intento de registrar las canciones en una semana era utópico: los tiempos de Mateo eran imposibles. Grababa un día un tema, que parecía recordar de casualidad, leyendo un cuaderno, y al día siguiente lo borraba. Invitaba músicos argentinos o radicados en la Argentina -entre otros, Horacio Molina, Pocho Lapouble, Jorge López Ruiz, Galo García, Oscar Cardozo Ocampo- y no los hacía tocar, los tenía de claque. Algunos tal vez estaban cuidando los instrumentos que podían haberle prestado, atentos a los datos que decían que Mateo hacía con toda naturalidad aquello que la leyenda cuenta que hizo Pappo con la guitarra que Spinetta le había prestado, más o menos por la misma época de estados alterados. Otros días, corriendo con las horas pagas de estudio, llegaba hasta ION sólo para decir que no estaba inspirado, y que volvía al día siguiente, o directamente no aparecía. Uno de los problemas de Mateo en Buenos Aires era claro: fuera del circuito montevideano, que conocía al dedillo, no conseguía marihuana ni anfetaminas. Debía arreglárselas con pastillas para adelgazar. Estuvieron dos meses en ese ir y venir, en esa apuesta de dos convencidos de su grandeza a registrarle un disco como arrancándoselo. Hasta que un día Mateo hizo la típica "voy a la esquina a comprar fasos" y se volvió a Montevideo, cerca de Navidad. El disco terminó siendo, lógico, el borrador de lo que podría haber sido: Piriz estuvo un año pegando partes de temas, cortando otras, armando conceptualmente los trozos dispersos, bordando un rompecabezas a partir de las pistas dejadas por el autor. "En esa época -cuenta Molina-, Mateo fumaba porro como un loco, y parecía que siempre andaba en una nube. Estábamos en casa y de repente me decía: Vení, loco, acompañáme que tengo una actuación. Y entonces partíamos y llegábamos a un boliche, por ejemplo, de Almagro, y el tipo tocaba unas cosas dificilísimas para tres borrachos uruguayos que lo conocían y dos argentinos que lo miraban como sapo de otro pozo, y él estaba chocho. No tenía esa cosa de Soy Artista. Le chupaba un huevo ser Artista. Estaba convencido de que no debía transar con nada ni nadie, y que si el precio era cagarse de hambre, se iba a cagar de hambre. Y así fue."
Carlos Polimeni para Página 12

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Rodolfo Mederos

En una página de tango no lo incluirían.
En una de jazz tampoco.
En una de rock tampoco.
Cruel destino el de un hombre que de chiquito se encontró con un bandoneón... rebelde.

Rodolfo Mederos se hizo presente en los mismos inicios del rock, prestándole los sonidos de su bandoneón a... Laura bah, en el primer disco de Almendra.

Rodolfo Mederos (Pelo 1977)
"Enfrente de casa vivía un polaco que había venido de Misiones y tenía un fuelle. El tipo hacía cimientos y yo le ayudaba, y cada tanto agarraba el bandoneón y me ponía a tocar. (...) Tuve la suerte de que fuera un bandoneón el instrumento por el cual me incliné y no un piano, ya que la condición proletaria de mis padres les hubiera impedido comprarme uno. Mis viejos me vieron muy entusiasmado y me enviaron a estudiar."

"Me fui a Córdoba y al tiempo enganché con algunas orquestas típicas. Con la guita que ganaba me las rebuscaba para estudiar: enesa época pensaba ser biólogo. El bandoneón era una cosa fenómena pero no me lo planteaba como vocación, hasta el día en que escuché por radio algo que me cambiaría el panorama. Yo no conocía a Piazzolla y la música me resultaba como chata. Yo tocaba en orquestas muy humildes, humildes musicalmente; orquestas que además de imitar lo de Buenos Aires, eran malas. Un día escuché por la radio "Lo que vendrá", y me mató. A partir de entonces, todo resultó distinto, como si alguien me hubiese hecho plac! y me hubiese dado vuelta todo. De ahí en mas todo fue diferente."

"Con mis escasos conocimientos trataba de descifrar las composiciones de Astor, un poco para investigar el secreto. Fijáte que era como trasladar la biología a la música. (...) Un día sentí el irrefrenable deseo de escribir. Para mi era terrible el hecho de sentarme con el lápiz y el papel y dibujar la música. Hasta ese tiempo yo había hecho arreglos, mejor dicho: modificaba dos o tres compases de algunos tangos, pero ni siquiera sustancialmente. Eso me llenaba de una profunda emoción: llamaba a un pianista amigo y pasábamos las tardes enteras tocando lo que había hecho yo."

"En esa época había dos géneros que pisaban fuerte: el tango y el jazz. Los tipos de jazz se mostraban muy abiertos, se podía hablar muy bien con ellos porque escuchában música; en cambio los tangueros solo hablaban de minas y carreras de burros."

"Piazzolla tocaría en una radio; yo agarré la bicicleta y me dirigí hacia allá. cuando entré a la radio escuché una música que me gustaba mucho, pero estaba tan nervioso que no me daba cuenta de que era un tema mío. En el fonde del recinto vi a Piazzolla al lado del grabador; le estaban haciendo escuchar una cinta de uno de los programas míos. Piazzolla me felicitó y me dió la mano; me resultaba increíble verlo seguir el ritmo de mis composiciones con las manos; las movía como si estuviera amasando. Allí me formuló la invitación para venir a Buenos Aires; yo no pude aceptar su propuesta en esa oportunidad (estaba haciendo el servicio militar)."

"A los cinco años Piazzolla volvió a Córdoba y le pidió a la Dirección de Cultura que me localizara, porque quería tocar conmigo. Cuando me dieron esa noticia largué de nuevo la biología, que en ese momento había retomado, y reconstituí el grupo. Habíamos programado que nosotros tocaríamos tres temas, pero cuando nos estábamos despidiendo y saludando al público, Piazzolla desde el palco nos indicaba que siguiéramos tocando. Así fue que hicimos siete temas. Cuando terminó todo, Piazzolla en al calle, me dijo: dejá la biología para los biólogos; vos sos músico."

"Ante su pedido de establecerme en Buenos aires le hice caso. Había llevado 8000 pesos. y con eso aguanté un mes. Fui a tocar en cantinas y sucedieron mil cosas. Me echaron del hotel porque ya no podía pagar. Tenía que robar pan duro desde una terraza de hotel, ese que usan para rallar, porque no tenía para comer, y para colmo me robaron el bandoneón. Piazzolla me regaló el de él que es el que tengo actualmente."

"Cuando la situación mejoró, armé un conjunto integrado por Alchourrón (guitarra) Schneider (flauta) y Fernando Romano (bajo). (...) poco a poco me mezclé con los músicos de rock: Almendra, Litto Nebbia. Todos los grupos de rock que tenían que grabar me llamaban a mí, como si fuera el único bandoneonista de Buenos Aires."

"Yo estaba podrido. No me dejaba satisfecho pugliese en sí, ni Piazzolla en sí, ni el rock en sí; cada una de esas expresiones, por sí solas poseían carencias. Yo me sentía como el unificador de todas esas cosas. Actualmente siento que a través de todo esto llegué a una síntesis y que es Generación Cero."

Parecería que aquí aparece, nuevamente, el biólogo, el descubridor, el Pasteur de la música. Sin embargo es cierto que todo compositor tiene la imagen de un ideal de perfección, que es el que mejor explica el sonido de el instante físico y emocional en el cual vive.

"Los entendidos de jazz, dicen que hubo jazz hasta una determinada época, y que a partir de ahí ya nadie hacía estrictamente jazz. Con el tango pasa lo mismo. Si a esta música la llamamos tango es por inercia."

Obviamente, rock es el de Chuck Berry, a esta altura del partido "rock" es simplemente un apellido para su descendencia.

Los Redondos
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
a fines de los 70, cuando eran aficionados a los disfraces y solo aspiraban a tocar rock ´n roll. No iba nadie a sus shows así que optaron por agregarle bonus a la música: deliciosos redonditos de ricota para cada uno de los espectadores, chicas que bailaban desnudas, sorteos, etc.
Entrando los ´80 su público era exótico y estaba compuesta por intelectuales, actores, gente del sector gay. Contaban con invitados que iban rotando: Celeste Carballo, Lito Vitale, Daniel Melero (que alguna vez dijo que tocaba con ellos pero que no le gustaba en absoluto su música), Claudia Puyó.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

"Hay una historia oficial del rock nacional que se ha escrito desde Buenos Aires. Pero en La Plata o en Rosario, ciudades de clase media urbana, estaban pasando a fines de los sesenta cosas importantes" Carlos Solari.

Lo cierto es que el primer contacto musical de importancia entre el Indio y Skay ocurrió en La Plata. El Indio pasó a ocupar un departamento en City Bell. "Era una época en la que escuchábamos mucho a Frank Zappa y leíamos mucho a Gurdieff", recuerda Poli. Una época en que algunos, frente al auge de las guerrillas, enarbolaban ideales pacifistas y no por ello ingenuos o blandos. De aquellas sesiones surgieron los primeros temas, muchos que luego se volverían famosos.

"Los roles no estaban tan claros, éramos como quince allí arriba". Sus esporádicos shows en el teatro Lozano de La Plata eran denominados, lisa y llanamente, "lozanazos".

"Patricio Rey llega a Salta", tituló el periódico local El Intransigente. Se definía allí a la banda como "un grupo de universitarios platenses que hacen música en sus ratos de ocio".

Monona

Ahora bien, en los primeros tiempos de los Redonditos, los recitales eran espectáculos visuales donde la puesta en escena era primordial. Había payasos, anunciadores, chicas ligeras de ropas (Monona y María Isabel), anunciadores, una imitadora de Carmen Miranda (Cecilia "Solita") y hasta gallinas sueltas. "De toda esa barra de La Plata que comenzó con esto, hubo algunos más testarudos que otros", ha dicho Poli. "Los cómicos, las chicas, los anunciadores... en fin, todos ellos fueron quedando en el camino, tal vez por mantener a través de los años una producción independiente. Y también porque el público se empezó a poner más inquieto durante los baches en que la banda no tocaba. La gente pedía que esos personajes dejaran la escena para que siguiera el rock'n roll".

También hubo en esos primeros años un incesante desfile de instrumentistas. Como baterista solía estar Migoya. Como guitarrista llegó a pasar por las filas ricoteras Gabriel "Conejo" Jolivet, futuro líder de Dulces 16.

Señala el Indio Solari que recién debería hablarse de los definitivos Redonditos de Ricota a partir de su primer afincamiento en Buenos Aires. "A partir de ahí es cuando empieza a pasar algo. Antes éramos más como un grupo de amigos".

La radicación en Capital Federal ocurrió alrededor de 1978. Antes el Indio volvió a Valeria, y Poli y Skay fueron al Chaco, a trabajar en la cosecha del poroto. Años nómades, sin duda. Según Solari, "nos hemos mudado infinidad de veces, hemos vivido alternativamente en el campo y en la ciudad, hemos sido tipos de abandonar departamentos enteros, con cosas adentro, que enseguida vienen los amigos y se las llevan, por el gusto de hacer experiencias significativas".

De hecho, el desembarco en Buenos Aires fue bastante paulatino. Tras una primera y breve experiencia, entre 1979 y 1980 volvieron a mudarse a la costa atlántica (Skay y Poli en Mar del Plata, el Indio en su Valeria del Mar), en 1981 regresaron por un corto tiempo a La Plata, y recién para 1982 adoptaron la Capital como firme base de operaciones. Hacia 1979 el prestigio del grupo estaba creciendo y comenzaron a aparecer, en pequeñas revistas, las primeras menciones, los primeros comentarios. Fue en febrero de ese año, en la prestigiosa Expreso Imaginario, que el periodista Claudio Kleiman tuvo el privilegio de recoger las únicas declaraciones a la prensa que hiciera hasta hoy el mítico Patricio Rey. Decía allí: "La transferencia de la idea sólo es posible con la participación en el acontecimiento. Lo único útil para comprender es participar. Les aconsejo dejar su vocación periodística en las boleterías para perder la forma humana de la manera más adecuada".

Los primeros ensayos del grupo en la ciudad de Buenos Aires tuvieron lugar en una vieja sala ubicada en la esquina de Callao y Rivadavia, pleno barrio de Congreso. Su primer recital porteño, allá por el '78, fue en Centro de Artes y Música (ex Periscopio) de la calle Cerrito al 200. Como de costumbre, el Doce repartió entre la concurrencia redonditos de ricota, aunque ahora bajo el alias del Sultán Mumificante, y también debutó formalmente el Ballet Ricotero, ensamble coreográfico femenino bajo vestuario del Mono Cohen. Los dueños del local vieron el show y sintieron que semejante carnaval era tal vez demasiado para esos años de miedo. Al enterarse Poli de que la segunda función sería suspendida, se parapetó en la puerta del local con un cartelón cruzado por la leyenda "Patricio Rey prohibido". A esta altura, mucho más que una manager, Poli se había convertido en la "ingeniera psíquica" de la banda, en la "hechicera", en la "9 mm", en la "public relations". Cuatro muchachos que editaban como podían una revista subte llamada La Ballena se acercaron solidarios a Poli y acabaron organizando un show reivindicativo en la sala Monserrat. ¿Los jóvenes? Jorge Dorio, Jorge Nacer, Gustavo Noya y Roberto Pettinato.

Alrededor de la célula madre del grupo (Skay, el Indio, Poli) seguía orbitando un elenco variable. A veces regresaban los viejos amigos, como Veme, Fenton o el baterista Tzocneh (otro ex Cofradía), a veces la cosa se ponía rockera y tocaban Marcelo Puchi y León "el blusero", a veces subían actores como Robertino Granados o Betty Kauffman (con su parodia de "Cabaret"), y a veces incluso se sumaban invitados fugaces como el mismísimo Horacio Fontova, el guitarrista Pato, el bajista D'Aloisio o el baterista Diego Rodríguez, ex integrante en Francia de la agrupación Miguel Abuelo et Nada. Sala capitalina más frecuentada en esos tardíos años setenta: el teatro Margarita Xirgu de San Telmo. Temas que estrenaban por entonces: "Mejor no hablar de ciertas cosas" (después grabado por Sumo), "Quemá el cielo", "Rock del país", "Kriminal mambo", "Para Monona Blues" o "La vaca cubana".

Si hubo un año en que los Redondos se establecieron en Buenos Aires, ese fue 1982. Por un lado, el Indio consiguió un trabajo estable en un Hogar de Niños. Por el otro, un pequeño sello independiente administrado por Marcelo Morano y Fernando Basabru les ofreció grabar un demo con vistas a un hipotético elepé. La grabación tuvo lugar en los estudios de la RCA. El disco nunca salió pero el demo ("Mariposa Pontiac", "Superlógico", "Nene, nena", "Pura suerte") sonó con insistencia y buena repercusión en varias radios, sobre todo en la vieja FM Del Plata.

Eran los últimos años de la dictadura militar y un nuevo underground estaba despuntando. A su manera, los Redonditos se alinearon en esa escena. En sus shows de entonces, por ejemplo, solían subir como invitados Celeste Carballo, Daniel Melingo o las Bay Biscuits (Viviana Tellas, Fabiana Cantilo, Isabel de Sebastián). También con frecuencia el periodista Enrique Symns trepaba al escenario y lanzaba sus monólogos malditos y febriles.

Entre aquellos que rodeaban al "trío que tira del sulky" hacia 1982 cabe mencionar a Alejandro Pensa (batería), al fiel Semilla Bucciarelli (bajo), a un futuro Los Twist como Gonzo Palacios (saxo), a un ex Nito Mestre y los Desconocidos como Rodolfo Gorosito (guitarra), y a su mujer Laura Hutton en coros. Mientras sonaba "Golpe de suerte", "Vamos las bandas", "Cua cua amén" y otros estrenos del momento, la ex compinche de aventuras de Miguel Abuelo, la bailarina y actriz Krisha Bodgan, encabezaba un extraño ballet donde también hacían de las suyas las hermanas Claudia y Marcia Schwartz (pintora). Tras el debut de esta nueva troupe en el teatro Bambalinas, el espectáculo recorrió el pub Zero y la Esquina del Sol. No llenaban estadios los Redonditos, pero su público era de una fidelidad conmovedora. "Ir a misa", en aquel ambiente rockero, quería decir ir a los recitales de Patricio Rey.

"Solos y de noche" fue desde siempre uno de los lemas del Indio Solari. Esto quiere decir que al cantante de los Redondos nunca le terminaron de convencer los festivales ni tampoco los recitales a la luz del sol. Una vez, no obstante, Solari hizo una excepción por una noble causa. Se trató del festival Pan Caliente, celebrado para colaborar económicamente con la revista alternativa que dirigía Jorge Pistocchi. Corría 1982 y el festival sirvió doblemente para bienvenir a aquellos músicos que volvían del exilio (Nebbia, Abuelo) como para poner bajo la consideración de un público importante todas esas nuevas propuestas que venían gestándose casi en secreto, especialmente los por entonces ignotos Alejandro Lerner, Celeste Carballo, Los Abuelos de la Nada y los Redonditos de Ricota.

Un año después, durante la campaña electoral previa al triunfo de Alfonsín, los Redondos participaron de un concierto colectivo en Parque Lezama, en apoyo a la candidatura a diputado "por los derechos humanos" de Augusto Conte (Democracia Cristiana), aunque esta vez fue Skay quien llevó la voz cantante por aquello del lema del Indio. Y un par de meses más tarde, ya consagrada ganadora la fórmula Alfonsín-Martínez, los Redonditos coparon el teatro Bambalinas. Era la noche del 9 de diciembre, víspera del regreso a la democracia. A pocos metros, en la Plaza de Mayo, Madres, Abuelas y otras organizaciones de derechos humanos preparaban sus pancartas y banderas. Esa noche, en San Telmo, tras los monólogos del Mufercho y de Symns, la bailarina Monona pisó las tablas toda vestida de militar, lentamente empezó a quitarse la ropa y terminó desnuda, enseñando un cuerpo todo pintado de oro.

ESPECIAL PARA LA REBELISTA
(por Jorge Senno)

Hace un año y medio atrás para las fiestas del 2000. Yo venía de una zapada en Luján en donde tengo un alumno y tenía que ir a una quinta en Matheu a pasar la Nochebuena con mis viejos. La cuestión es que había sido una velada gratísima de Blues y festejos, y luego me equivoqué al agarrar la ruta de vuelta. Cuando ya había pagado como 5 mangos de peaje y en franca dirección hacia la provincia de La Pampa llegué a la conclusión de que andábamos por cualquier lado.

El tema es que tenía que agarrar una ruta que pasa por Pilar y llega hasta Luján y casualmente es la Ruta provincial 25 pero no la del tema que habla de la Patagonia.

Pilar, territorio de barrios privados, Escobar zona de Countrys también y en el medio un lugar llamado Villa Rosa ultima parada de un ramal que sale de Retiro (algo parecido al Finisterre ricotero) todo mal. Sabía que si me agaraba esa barrera (ya era de noche) iba a terminar como Irma Jusid según Capusoto. Cuando estaba llegando a duras penas a través de una ruta destrozada, pum, cae la barrera. A mi derecha había una banda de unos 20 pibes en la puerta de un mercadito de coreanos golpeando un Fitito a modo de caja de ritmos y cantando a voz de cuello:

El futuro llegó hace rato
todo un palo, ya lo ves
veamoslo un poco con tus ojos
el futuro ya llegó.

No voy en trenes
no tengo donde ir
algo me late, y no es mi corazón
como no sentirme así
si ese perro sigue allí
que podría ser peor, eso no me arregla

El futuro llegó hace rato
todo un palo, ya lo ves

llegó como vos no lo esperabas
el futuro ya llegó

El otro día un amigo me decía que el público que sigue a los Redondos no entiende un carajo lo que dicen... Entonces le conté esta anécdota.

Jorge Senno


Cofradia de la Flor Solar
La Cofradía de la Flor Solar
Comunidad hippie originaria de La Plata (Miguel Grinberg, Kubero Díaz, Skay Bellinson, entre otros) Grabaron un simple (sombra fugaz por la ciudad) en 1969 y su unico LP en 1971. Perseguidos por los militares, algunos miembros emigraron a Europa y se juntaron con Miguel Abuelo, tocando en Ibiza en castellano algo inédito en España en aquel entonces.

La Cofradía de la Flor Solar
LP de La Cofradía


El tema de las
comunidades fue una forma de aglutinar gente que tenia en algunos casos objetivos comunes y ningún lugar concreto donde hacerlo en libertad.
Mi primera conexión fue indudablemente la casa de 41 y casi esquina 13 de la ciudad de La Plata, primera y original habitat de la Cofradía de la Flor Solar.
Yo participaba del grupo autodenominado psicodélico, Diplodocum Red & Brown, que incluía en sus huestes a Sky Beilinson (luego violero de Los Redondos).
En la casa de la Cofradía inicialmente nos reuníamos a zapar con Kubero Diaz y otros músicos. El mono Cohen (Rocambole), como era un poco más grande de edad y con alma de lider, comandaba la casa de la Cofradía, creo que la administraba, managereaba a la banda, organizaba los recitales, era el hombre de la casa, como el padre o patriarca de la tribu.
Muchos de sus integrantes eran alumnos del interior de la escuela de Bellas Artes, el mono Cohen también era alumno. Los muchachos dejaron la escuela de bellas artes y en la casa se había generado un grupo musical, un grupo de artesanías (eran todos participes; quiero decir, por ej. el mismisimo Kubero Diaz, tocaba su maravillosa guitarra y además producía artesanías), una productora de recitales, comandada por el Mono Cohen.
Era una necesidad de vivir en libertad, de expresarse artísticamente y de no sentirse reprimidos.
Hay mil anécdotas sobre la Cofradía o el Mono pero la que me parece más interesante de mencionar, como para que mostrar un poco una imagen real, fue la realización por parte del Mono de la organización de lo que se denominó Maratón Beat 24 horas, que fue un evento en el Club Atenas de La Plata, donde participaron artísticamente, Manal, Almendra, Arco Iris (yo toqué la batería con ellos porque les falló el batero), la Cofradía, Diplodocum, de los que me acuerdo, además de una innumerable cantidad de grupos beat de La Plata y aledaños; fue realmente un megafestival donde su realización indudablemente no pasaba por lo económico sino por lo artístico.
Isa Portugheis

10 preguntas
(por Tito Demorón)

-1- Nombre Completo: ISA PORTUGHEIS o ISAK PORTUGHEIS
Isak Portugheis.
-2-¿cuando naciste...dónde?
Nací el 8 de febrero de 1949 en la ciudad de La Plata.
-3-¿tu familia es argentina... en caso negativo... de donde provienen?
Mi madre era nacida en Buenos Aires y mi padre en Rumania, ambos de origen judío.
-4-¿a que colegio fuiste? ¿algunos de tus compañeros fueron despues músicos con vos?¿por qué empezaste a tocar la batería?
Yo fuí al primario en La Plata a la escuela Numero 33, ahí fue durante varios años compañero mío el Indio Solari, quién no se vislumbraba en esa época para el canto, sí para el dibujo; en el secundario, Colegio Nacional de la Plata, tuve como compañero a Bernardo Rubaja, con quién compartimos bastante el inicio de nuestras carreras en la música. Y yo empecé a tocar la batería porque me atraía y un día casi al cumplir los 15 pasé por una casa de música, ví el instrumento y lo volví loco a mi viejo para que me la comprara, así tuve para mis 15 mi primer batería, marca Osmar ( era de lo mas berreta) y empecé a batir los parches.
-5-¿cuando integraste tu primer grupo? ¿como fue? ¿que tocaban?
El primer grupo fué ahí nomás a los 15, con el Topo D'aloisio (primera guitarra y voz), Bernardo Rubaja (bajo eléctrico), Horacio Martínez( segunda guitarra) y yo ( batería y voz ); y tocabamos temas de los beatles, los shadows, (Fever, Hulla Bulla); fue una experiencia bien adolescente pero copada.
-6-¿Antes de formarse Punch...fuiste parte de una banda en Europa...donde y con quienes? ¿que experiencias recogiste allí?
Antes de formar Punch, participe de varios tríos de Jazz, de argentinos, con el pianista Angel Sucheras primero y con Diego Rapopport después, luego de un tiempo en Holanda, me fuí a Mallorca, donde toqué en la banda del pueblo de Pollensa "Los Flamers", a donde llevé a tocar a Morcy Requena,( cambio x el bajista que se había ido a la colimba) y con esa base ritmica, viajamos con morcy a Ibiza a donde estaban Kubero, Gornatti y Cantilo , y nos trajimos a Gornatti y Cantilo, con quienes formamos lo que luego se llamó PUNCH, agregandole un tecladista, el español, Fernando Huici, con quienes finalmente vinimos a la argentina en 1980.
-7- ¿como fue que llegaste a tocar con Pappo?

A Pappo lo conocí hace muchos años; en la época de la Pesada, cuando nos pasamos un año y pico grabando discos, Pappo a veces era de la partida y de esos encuentros surgió mi participación en la grabación de un álbum del carpo, junto a Lebón, Medina, Gabis y Black; incluso hicimos en la época algunos conciertos donde la primera parte era pappo's blues y la segunda la pesada del rock. Fuí luego con el tiempo y cuando dejé los tachos por cuestiones diversas, manager de Riff VII, esa formación del 1985, con el Napolitano, Vitico, Jaf y Moro.
-8- ¿Por qué se arma Punch... que los lleva a poner ese nombre al grupo?
Punch se arma en Mallorca, era un tiempo de grupos algunos fuertes como Police y otros más sutiles como Dire Straits o Pretenders, la idea de utilizar ese nombre fue la de que se entendiera que era un grupo que tocaba rock con Punch, es decir con "pegada" , con fuerza y/o cualquier otro calificativo que se pueda ocurrir.
-9- ¿Como recordás los festivales de La Falda y Prima Rock?
Los festivales de la Falda y Prima Rock, fueron en parte una negación del público a la propuesta de Punch, pero yo no lo recuerdo con rencor; mi explicación o tal vez interpretación de los hechos, es que para un público que venía de vivir una terrible situación de represión (familiares desaparecidos, y lo que se pueda imaginar al respecto) la propuesta moderna de Punch, que venía con su música desde europa, relajados y en formato moderno, les provocaba rechazo aunque no entendían bien porqué y eso les generaba una necesidad de agredir; aunque en la falda donde el publico nos dió la espalda durante un largo rato de nuestra actuación, cuando tocamos Catalina Bahía, ese tema clásico de Cantilo, se les dió vuelta la tortilla y todos aplaudieron y se coparon. La paradoja de todo esto de nuestra propuesta modernosa fue que solo 3 años después empezó a pegar fuerte ese tipo de propuestas, ( Virus, Soda) y nosotros que habíamos sido como unos adelantados ya habíamos tenido que abandonar el barco de la vanguardia, por la nostalgia y reeditar, cuando se levantó la veda política a PEDRO Y PABLO y todo eso se tragó el proyecto de PUNCH, que era un grupo musical, no el grupo de Cantilo ( eso pareció porque tuvimos la imposición de la discográfica para que se denominara Cantilo y Punch, por que les parecía que de esa manera iban a vender más)
-10- ¿a que te dedicas actualmente y cual es tu relación actual con los músicos de rock argentinos con los que tocaste?
Actualmente tengo una oficina de management, desde donde trato de vender shows de Cantilo, Porchetto o Soulé, además de dedicarme a la enseñanza de la producción musical y el management, a través de un curso de esos temas en escuelas de música o arte. También participo como productor de algunos proyectos con otras productoras. Mi relación con los músicos varía depende de quienes sean , con algunos tenemos una relación profesional y a otros los veo muy de vez en cuando, pero siempre los recuerdo afectuosamente.

Kubero Díaz
formaba en La Plata la legendaria Cofradía de la flor Solar, junto con Manija Paz, Cachorro López, Morci Requena, y otros que "pasaban por ahí". No fue sólo un grupo musical con su disco a cuestas, sino uno de los pocos ejemplos de la vida comunitaria conocidos en el país.


"Llegamos a Europa con Isabel, Luciana, Morci Requena, Jorge Pinchevsky y Quique Gornatti. Aparecimos aquí sin un mango, e intentamos ir a Londres pero no nos dejaron entrar porque no teníamos plata. Volvimos a París, y nos encontramos con Miguel Abuelo, que nos salvó, estuvimos un tiempo en su casa y nos bancó todas...Después fuimos a Amsterdam. Los holandeses son más que hospitalarios, es increíble. Por darte un ejemplo, estábamos viviendo en un "kret house" que, por no sé qué razones, el gobierno tuvo que cerrar. Entonces el gobierno mismo nos pagó un hotel durante tres meses."


- ¿Cómo llegaste a La Plata?

- Y bueno... ¡Yo quería tocar rock and roll! Me fui de Entre Ríos. Cuando llegué no entendía nada. En seguida, el hippismo me pareció un movimiento fenómeno. Me pasaba todo el día tomando mate en la terraza de la casa, sin comer. Yo no tenía un mango, ni siquiera iba a la universidad: mi viejo no me podía mandar plata.
-Miguel Abuelo te dedicó el tema Los días de Kubero Díaz en su disco solista Buen
día, día
. ¿Cómo fue tu historia con él?

- ¿Viste lo que es esa canción? Con Miguel tenemos una historia mágica. Nos encontrábamos en todos lados: en Holanda, después en París, en Mallorca. Y siempre que nos encontrábamos nos poníamos a tocar. En Ibiza, junto a
Cantilo, hicimos un trío vocal. Buenísimo. Actuábamos en la calle y era un quilombo: la policía tenía que sacar a la gente que entorpecía el tránsito.
- ¿Pensás que como músico tendrías que haber llegado más lejos?
- Llegué donde tenía que llegar y soy feliz tocando. Mirá: desde chiquito sabía que el 7 de noviembre del 2000 iba a cumplir 50 años. Era algo lejano.
No me di cuenta de nada. Todo pasó muy rápido.

Textuales

· "Una vez, en la época de los Abuelos, estuve en la casa de Andrés Calamaro. Me hizo escuchar sus canciones. Eran muchísimas. Me quedé dormido."

· "En Londres, estábamos con Quique Gornatti y logramos un contacto con Virgin. Cuando fuimos y nos vieron la facha dijeron: No gracias"

· "A La Cofradía venían todos. Alejandro Medina, el Flaco Spinetta. Cuando al Flaco le mostramos un ácido se asustó."

· "En Buzios la vida no es fácil. A veces tengo que tocar para turistas.
Conozco mucho repertorio de Música Popular Brasileña. Cuando los turistas son argentinos, les toco temas de Pappo o de Manal."


Malvinas: "(...) le hacía gracia vernos a Tony (el guitarrista inglés) y a mí tan amigos como siempre. No sé, pensaría que hubiéramos debido pelearnos también"

"...Lo que más me alucina es la capacidad de kubero para colgar el tiempo, olvidándose del mundo para entregarse totalmente a lo que está haciendo. Puede venirse la casa abajo mientras compone, caérsele encima los ladrillos y el techo, y cuando todo termina sacude un poco el polvo de los papeles, encuentra la guitarra bajo los escombros y te canta la obra completa."(Miguel Abuelo)

"(...) Todo estaba listo, subimos al colectivo, y a los dos kilómetros nos dimos cuenta de que faltaba Kubero. Volvimos a buscarlo, y estaba en el techo, tocando la viola como si nunca nos hubiéramos ido. Así nacieron Los Grillos. Con el tiempo, fuimos La Cofradía de la Flor Solar.
Revista Humor abril 1984
Recopiló:
Tito demoron

 

materia gris
en 1972 graba una ópera "oh, perra vida de beto"

Materia Gris
LP de la obra conceptual "Oh perra vida de Beto"

Skay Bellinson

Cuando viajé con mis viejos a Sudáfrica. En ese barco, en un momento se hace como un concurso, donde todos podían hacer su gracia. Yo con mis 15 años subí con mi guitarra y toqué un tema de Los Beatles y uno de Peter, Paul & Mary. Parece que fue lo que más gustó, porque me gané un viaje a España. Como yo era muy chico, mis viejos me dicen que esperáramos un año y nos fuéramos con mi hermano, Guillermo, a estudiar a París. Él estudiaba antropología y quería ver si podía hacer algún curso con Lévi-Strauss, para aprovechar el viaje. Justo caímos en París en 1968, y era un hervidero, se estaba produciendo un cambio en toda una generación. La historia recuerda simplemente el Mayo francés, pero nosotros llegamos en noviembre, fuimos a vivir al Barrio Latino y había manifestaciones todo el tiempo, se tomaba el barrio por una o dos horas, entraba la policía y había corridas. En una de esas manifestaciones, la policía me parte la cabeza de un palazo y mi hermano y yo terminamos presos. Nos dijeron que nos teníamos que ir de Francia y nos vamos a Londres, donde estaba mi otro hermano (Daniel), que ya se había conectado con un montón de hippies de todo el mundo. Era algo increíble, París ya me había partido la cabeza, pero cuando llegué a Londres me terminó de explotar. Para mí fue un quiebre, una manera de empezar a entender la vida desde otro lugar.

¿Por qué volviste?

Mis viejos se habían enterado de que estábamos en el mal camino, se asustaron y nos hicieron volver. Entonces yo aproveché para sobornarlos y les pedí un amplificador y una guitarra.

Cuando volví de Inglaterra, ya tenía ganas de armar una banda. Me había traído un equipo Marshall, una guitarra Gretsch, un distorsionador y un wah-wah. Yo ya venía tocando con (el tecladista) Bernardo Rubaja -que más adelante tocó en la primera época de los Redondos-, y él me conectó con (el baterista) Isa Portugheis y el Topo Daloisio. Cuando el Topo conectó el distorsionador y el wah-wah, para mí era como Hendrix, así que le di todas mis cosas y pasé al bajo. Yo era bastante maleta como guitarrista y con el bajo me llevaba bastante bien. Con Isa hacíamos algo interesante, porque empezábamos a deformar los ritmos a la manera de Cream. Eso fue Diplodocum Red & Brown. Nuestros recitales eran psicodélicos, hacíamos proyecciones, juegos de luces con aceite. Hicimos un par de conciertos con Diplodocum y la Cofradía, en el Teatro Opera de La Plata. También tocamos en el primer B. A. Rock, en el Velódromo. Una vez vino Cristina Plate a La Plata y nos propuso grabar un simple, que salió en el sello Trova ("El blues del hombre de la cara azul" y "Blind sex"). Cantábamos en inglés. Creo que grabamos los dos temas en un par de horas.

Cuando vuelvo de Inglaterra, me dicen que hay un grupo de músicos que está viviendo en una comunidad en La Plata. Y para mí fue toda una novedad descubrir que aquí estaba pasando algo tan parecido a lo que había visto allí, con sus propias características. Cuando los conocí les mostré el distorsionador y el wah-wah: enloquecieron, era la primera vez que veían uno. Yo tenía 17 años y aún estaba intentando terminar el secundario, pero no lo conseguí. No por mal alumno, sino porque me parecía mucho más interesante lo que estaba pasando afuera, dentro del colegio me estaba perdiendo la vida. Ahí nos conocemos con Poli y nos vamos a vivir juntos a esa especie de terreno baldío, con mucha otra gente.

Sí, hicimos un par de recitales en el Teatro Lozano, y luego con Poli nos vamos a vivir a Salta. Allí conocemos una gente, le decimos que teníamos un grupo y les proponemos ir a tocar. Ahí es cuando aparece el nombre Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, porque necesitábamos anunciarlo de alguna manera para el viaje a Salta. El diario de Salta publicó que era "un grupo de estudiantes platenses" (risas). Porque lo del Lozano eran como fiestas que primero se hacían en casas, pero al final era demasiada gente y decidimos juntar entre todos un poco de guita para alquilar un lugar. Poli descubrió el Lozano, que era un teatrito muy simpático, y empezamos a trasladar toda la fiesta allí. Una noche luego de tocar en el Lozano, nos subimos al micro y nos fuimos para Salta. Y a la vuelta volvimos a tocar en el mismo lugar, que fueron los "Lozanazos", ya con el nombre Patricio Rey.

VOLVERÁN (21-08-78)
Investigación y textos de: Fernando García

"Como era de suponer el concierto de Patricio del día 19 ha sido levantado porque el teatro no lo pudo soportar. Patricio lamenta que su público no pueda escucharlo por ser lo que es".

Quienes se dieron cita el sábado 19 de agosto en las inmediaciones del Centro de Artes y Música (Cerrito 228), una galería céntrica con una salita de teatro en desnivel hacia el subsuelo, leyeron la aclaración escrita en letra de imprenta y urgencia de bolígrafo al pie del manifiesto que se repartía en la entrada. Escrito a máquina, el texto estaba encabezado así: Bienvenida a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota con motivo de su próxima actuación en Buenos Aires. Y el remate ensayaba una venganza contundente: "VOLVERÁN".

La noche era ciertamente fría y Poly daba vueltas por la vereda con una pancarta que daba cuenta de la suspensión. Horas atrás, el show estaba programado para empezar a las nueve, la incipiente manager o algo así del grupo había cruzado con el dueño del local la siguiente discusión.

- No, acá me van a cerrar, esto no puede ser! Lo siento mucho, te devuelvo el dinero, no pueden actuar. Haciendo lo que ustedes hacen, no puede ser!

- Okey, usted nos prohíbe pero yo voy a venir a la puerta con un cartel para avisar a la gente que no se hace la función.

- En la calle hagan lo que quieran...usted corre el riesgo, pero adentro del teatro...no.

Las chicas del ballet ricotero (Silvia Fainbloch, Cecilia "Monona" Elías, María Isabel Hayworth), el Sultán, el payaso Martínez o Mufercho y la corte de efebos repartidores de buñuelitos de ricota se volvieron esa misma noche a La Plata. La banda repartida en distintos lugares de la ciudad se quedó en Buenos Aires unos días más. Una vez que la audiencia, que a consecuencia del boca a boca mostraba un incremento respecto del día anterior, quedó anoticiada, Poly volvió al departamento de Cangallo y Montevideo donde junto a su pareja Skay había establecido el comando de operaciones porteño de los Redondos.

"Tenés los ojos azules como un cielo" le dijo la performer plástica Marta Minujin a Eduardo Beilinson, una de las noches del Instituto Di Tella. Y así, como se diría cielo en inglés, quedó bautizado: Skay. El lugar era el epicentro de la psicodelia y el pop porteño y los integrantes de la banda platense Diplodocum Red & Brown se habían vuelto habitués del bunker artístico de la calle Florida. Hijos de una familia acomodada de La Plata, los hermanos Beilinson (Eduardo,Guillermo y Daniel) habían pasado parte de la temporada 67/68 en Europa y regresaron a la ciudad de las diagonales con discos inconseguibles, el testimonio de haber visto a Hendrix en vivo y el primer amplificador Marshall que pisó la Argentina. Así Diplodocum tenía todo listo para envenenar a la gente hip de La Plata.

Rocambole: "Ellos creían que nadie tenía noticia de lo que estaba pasando en Londres, entoces venían con una energía bárbara, querían desasnar a la gente. Y se encuentran con todo el concepto hippie de La Cofradía de la Flor Solar".

Isa Portugheis: "Cuando se formó el Diplodocum Red & Brown yo tendría unos 19 años y Skay 16 o 17. La música era super psicodélica. Había elementos audioviosuales, teníamos un proyector con disco de aceite, tela transparente detrás de la que había gente haciendo expresión corporal. La formación era Topo Daloisio en guitarra, Skay en bajo, Bernardo Rubaja en órgano y yo en batería. Cantaba Guillermo Beilinson. Con el tiempo, Skay y Guillermo se coparon con el campo y allá se fueron".

El viernes 5 de noviembre de 1969 las dos fuerzas rockeras de La Plata confrontaron en el escenario de l teatro Opera (58 y 11). Esa noche la organización El Cucurucho colmado de flores presentó a La Cofradía de La Flor Solar y Diplodocum Red & Brown en un mismo escenario. Esa noche, Poly conoció a Skay.

La banda formada por los platenses Carlos "El Indio" Solari (voz), Skay Beilinson (guitarra), Fenton y Nestor Madrid(bajo), Migoya (batería), Bernardo Rubaja (teclados) y el porteño Conejo Jolivet (primera guitarra) tuvo ensayo general el jueves 17 en el mismo escenario del Artes y Música. Alguien, dejó la canilla del baño abierta y al otro día la sala amaneció inundada. Una desgracia con suerte, bah, ya que la humedad que impregnó el piso de moquette evitó que los petardos y cohetes utilizados al día siguiente por los efebos incendiaran el pequeño teatro.

Si bien la mayoría del público estaba compuesta por platenses, las fiestas de las que los Redondos tomaban parte en el teatro Lozano de La Plata (11 entre 45 y 46), los Lozanazos, habían tenido testigos porteños como el periodista Claudio Kleiman y Horacio Fontova, ambos del staff de la revista de cultura rock Expreso Imaginario. Ellos desparramaron el incipiente mito del grupo en Buenos Aires al tiempo que Poly y Skay expandieron la novedad del recital desde el bar Los Pinos (Paraná y Corrientes), entonces uno de los refugios de la bohemia.

Poly: "Rocambole y Resorte Hornos hicieron los volantes y yo elegí estratégicamente donde repartirlos. Escuelas de teatro y danza, circulos de filosofía, había que tener mucho cuidado porque el momento era bravo y en La Plata ya estábamos marcados". Fenton: "Para mí fue un shock porque había mucha gente que no conocíamos . Hasta ahí siempre habíamos tocado para un público de amigos y conocidos. Por supuesto que yo pasé todo el recital con la paranoia de que afuera había un celular esperando para llevarnos".

Rocambole: "La cosa en La Plata se estaba poniendo muy dura, jodida, el CNU, una concentración de derecha, se había apoderado de la universidad. La época en que empezaron a tocar Los Redondos era pleno Proceso. Y estábamos todos en las listas. A mí me detuvieron dos veces. Una vez me agarró el ejército con tres integrantes más de La Cofradía, estuvimos cinco días desaparecidos y al final zafamos de pedo"

Poly: "En una oportunidad nos allanaron la casa también y nosotros no estábamos. Y cuando llegamos habían roto el candado, y habían entrado, y habían dejado los pasaportes nuestros sobre la mesa. Revolvieron toda la casa. Ese fue el primer allanamiento. Después hubo otro y ahí nos vamos..."

El grupo de gente conectado en nombre de Patricio Rey que bajó a Buenos Aires en agosto del 78, descendía directamente de La Cofradía de la Flor Solar y La Casa de la Luna (un grupo comunal fundado por Poly a semejanza del anterior). La Cofradía se desvanece hacia 1972 y La Casa de la Luna (Poly, Skay, Guillermo Beilinson y otros) se muda a las sierras de Tandil. Luego, el mismo grupo de gente converge en la zona de City Bell donde se instalan talleres artesanales. En el de Guillermo trabajan Fenton, Sergio Martínez y el Indio. Hacen estampados de tipo hindú. Rocambole ya tenía el suyo y además un negocio en la calle 8. Poly, en tanto, fabricaba ropa.

Para entonces, Guillermo Beilinson era el líder carismático de la "patota". Junto a Norman Oyermoindigui (curioso anagrama que usaba el Indio como seudónimo) escribía guiones para futuras películas. Fueron dos: Ciclos de cielo sobre viento y Horizontes de metal. Y así fue que desde las cenizas de Diplodocum se armó un grupo para hacer la banda de sonido de tales filmes. El grupo que habían empezado Skay, Fenton y Rubaja rotaba de miembros continuamente y trasladó los ensayos en el sótano del Paseo comercial Rodrigo (51 entre 5 y 6) a las fiestas que darían lugar a los "Lozanazos".

Rocambole: "Eran un pequeño territorio liberado. Por ejemplo, se soltaban gallinas, la gente abría los matafuegos. Una noche, un actor subió a escena y, simplemente, se afeitó en público".

Entre 1976 y 1977, la patota del Lozano emprende la diáspora. Guillermo se va a Venezuela, el Indio a la casa de sus padres en Valeria del Mar y Skay y Poly a Salta: La misión, administrar un campo de porotos y zapallos en el límite con Tucumán y Chaco.

Del diario El Intransigente de Salta, jueves 5 de enero de 1978: Por vía automovilística, llegará hoy a nuestra ciudad el omnibus que conduce al conjunto espectáculo marplatense (sic) Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Fenton: "Lo de Salta fue una gira mágica y misteriosa. Salimos de noche y me acuerdo que el micro era un Volvo al que le habían afanado la L de la marca. Al micro le decíamos el ex preso imaginario, porque todos , alguna vez, habíamos caído en cana. Bueno, creo que nos pararon en todos los retenes militares que habían dispuestos en las rutas. Zafamos con la excusa de que era un viaje universitario...al final hicimos un arreglo con un tipo que le decían El Polaco, tenía un boliche, que un poco era el lugar trampa de la ciudad. Tocamos tres veces en diez días y el tipo nos hizo hacer tres entradas por noche. El público eran básicamente cogotudos, había un subcomisario que se divertía viendo el show...rarísimo"

A fines de mayo Skay consigue, al fin, el guitarrista que estaba buscando. El conejo Jolivet, un chico de pura cepa blusera que a los veinte años ya había tocado con Pappo. "Querían un sonido más fuerte" dice Jolivet. "Skay siempre tocó de puta madre pero quería delegar los solos y ser el director musical del grupo" dice Fenton. Como fuera, el encuentro del joven guitarrista con Poly y Skay resultó revelador... Jolivet: "Me citaron a un departamento en el centro. Me impresionó que me recibieran tomando mate. Es que el ambiente era muy reventado. Parecían provincianos, un poco"

"Ensayabamos tres o cuatro veces por semana. Y el cantante nunca aparecía. Yo les preguntaba cuando viene el cantante?. Me decían: Es el 'astronauta italiano'. Y nada más. Me hablaban de Patricio Rey y yo me preguntaba 'será un gurú'. Me adoctrinaron, un poco"

"Hasta que al final dos días antes aparece el Indio. Un cantante calvo, con un bigote tipo cepillo y una voz aguda y áspera, absolutamente inusual para el standard de la época. Yo tampoco había escuchado las letras, porque Skay apenas si las cantaba. Eran rarísimas...y encima las cantaba este tipo vestido como de oficina que ni siquiera parecía un bohemio."

Carlos Solari llegó a la comunidad que después formaría la patota del Lozano, como un amigo más de Guillermo Beilinson. Nacido en Entre Ríos (al igual que varios de los miembros de La Cofradía), su familia se había instalado en La Plata y, luego, cuando mudaron a Valeria del Mar, ocupó la casa familiar que era conocida como "La trinchera".

Fenton: "La primera vez que lo ví fue en una reunión y tenía el pelo por los hombros. Aunque ya se le notaban las entradas"

Sin conexión con La Cofradía ni Diplodocum Red & Brown, la figura del Indio como cantante de los Redondos sorprendería tiempo después al baterista Isa Portugheis. "Yo era compañero suyo en la escuela Juan Manuel Ortiz de Rosas y hasta que me voy en el 74 a Europa nunca había cantado nada".

Rocambole: "En esa época vamos a vender remeras a la playa con mi amigo Paul de La Cofradía y pasamos por Valeria. El Indio Solari administraba un hotel pequeño, el Alex. Yo lo conocía poco. Hubo una guitarreada y el Indio cantaba unas baladas medio bossa nova. Ahí lo escuchamos y le decimos: 'Pero, che, con esa voz tenés que cantar rock'".

"Al fin se produjo la presentación capitalina de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una delirante banda platense que puede llegar a sacudir el almidón de nuestra música a fuerza de rocknroll y buen humor", escribió Claudio Kleiman en el número 26 del Expreso.

El sultán vestido con un traje impresionante repartía los buñuelos de ricota a través de un séquito de Efebos casi desnudos. Las chicas del ballet llevaban mallas estampadas con estrellas y conformaban las Superwimen. El payaso Martínez interrumpía con monólogos de inspiración dadaísta. Un seguidor de La Plata subió a escena, se quitó el reloj y lo pisoteó en el escenario. En tanto, "la voz fuera de todo standard" del astronauta italiano ("Le gustaba ponerse un enterito blanco como usaban los de la NASA, no cuando van al espacio, sino a la oficina") entonaba temas como "Mariposa Pontiac", "El Hidromedusa", "Spiroqueta palidum" y "Algo escandaloso sucedió en el bazar de Wakeman & Fripp".

Poly: "Te imaginás el tipo del teatro cuando vió eso". Efectivamente, el tipo del teatro cuando vió eso pensó que era demasiado para el momento y decidió cortar por lo sano .Y los que se acercaron a la puerta del Centro de Artes y Música para la segunda función, se llevaron un premio consuelo: La fotocopia con la promesa escrita en bolígrafo: "VOLVERÁN"


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