"Recuerdo
que en esa época me había conectado un poco con Miguel Abuelo, con Pipo Lernoud, y ya
empecé a entrever gente como Jorge Alvarez, Piri Lugones, Silvita Lachupa(*), Pappo,
Javier, Alejandro, empezó a aparecer gente que no había conocido nunca"
(*) Sivita Lachupa, por "La
chupapija", le practicó fellatios a varios de los mencionados.
"A la Cueva de Pueyrredón jamás fui.
El que fue una vez fue Rodolfo García. Había gente que no conocíamos y que traía una
onda que nos deslumbraba, por ejemplo, la primera vez que escuché a Claudio Gabis quedé anonadado, jamás había podido imaginar que un guitarrista
acá tocara lo que tocaba Claudio en ese momento."
"Un día en el estudio TNT,
mientras Almendra grababa, estaba Javier Martínez balbuceando sus armonías urbanas, con
Pappo, Alejandro Medina... todos en la mano "que tumba". No sé, a partir que
conocimos a esa gente empezó la gran pálida, te juro por Dios. Esos tipos nos
boicotearon desde el momento en que nos conocieron. Se reían de la música que hacíamos.
Aunque había gente que valoraba lo nuestro, como Gabriel el Zombie, Miguel Abuelo, Pipo
Lernoud. Jorge Alvarez comenzó a mostrar la hilacha de inmediato. Todos mis proyectos que
se venían dando de una manera muy contundente, y que habían llegado a establecerse
medianamente en la realidad, se empezaron a ir al diablo cuando Jorge Alvarez empezó a
invitarme para que me fuera de donde estaba e ingresara al círculo de Mandioca... un
clima que no me gustaba. Estaba ese chico que después se suicidó, Alejandro Peralta, un
tipo que nos odiaba. Yo era tan ingenuo que me daba con todo el mundo, en ese momento no me percataba que me odiaban a un nivel infernal. Me acuerdo que un día vino Claudio Gabis a mi
casa, con una pareja de muchachos que después se mataron en un accidente de auto, a
decirme que el habían hecho un vudú a Litto Nebbia. Una cosa que creo que todos los
sentidos juntos no alcanzan para darle cabida, era una alucinación, una cosa
enfermísima. Ahí yo entré personalmente en contacto con el reviente."

Volante promocionando un concierto de Pescado
Rabioso:
"¿Porqué seguir soportando
contínuamente la misma cantinela complaciente en la radio, en la TV, en todas partes?
¿Porqué seguir participando así de esa caravana ciega de comercio y mediocridad rumbo a
la muerte?
No te evadas. La música de ROCK esperaría mucho tiempo más por vos si no fuese tan
urgente la salida al AMOR. Spinetta - Black - Bocón - PESCADO RABIOSO".
"Había cosas muy buenas, había unas sesiones de
Manal que eran realmente una maravilla...Yo creía que al haber conocido a Pappo había
conocido a una de las personas mas geniales que podía conocer, y me tuve que desengañar
de eso como cinco o seis años después. Porque fue una cagada tras otra. Y uno no queriendose convencer que Pappo era un turro, de que era un
fachista tremendo. Te diría que a ese nivel puedo tener sentimientos de
resentido, con cosas que siempre me olieron mal y que como que me acordé tan tarde...me
da bronca para atrás. ¿Te das cuenta del proceso? Al lado de las ondas que se cocinaban
en Mandioca, nosostros eramos unos boluditos. A mí ese círculo se me presentó como un
ámbito de gente corrupta. Desgraciadamente, yo cuando le rajé era tarde, caí en el seno
del toco. Una noche de gran soledad en que me había enojado
con mi mujer...desemboqué con uno de ellos en una madrugada de terror en donde se me
estropearon las primeras neuronas de mi vida, experiencias que destiñeron
gran parte de la lucidez que yo tenía a esa altura".

"Yo no me avivaba de nada de lo que estaba sucediendo.
Me limitaba a componer...no se de que manera vivía. Recuerdo que una noche hicimos una
especie de bacanal con Silvita Lachupa, Pappo y Miguel Abuelo y Pappo cerró la
habitación de Mario Rabey con llave y empezó a pintar esvásticas en todas las paredes,
para friquearlo al Rabey, cuando viera la habitación. Cosas que yo no entendía un
carajo, me divertía, era un poco la libertad, yo que sé... me fui metiendo... y cuando
me quise acordar...
MAIL DE MARIO RABEY A REBELDE
"Participé en ese
magnífico cluster de industrias culturales integrado por conjuntos de música de la talla
de Manal y Los Abuelos de la Nada, el sello grabador Mandioca la madre de los chicos, la
comercializadora de espectáculos de música Mambo Show, la editora de posters Mano
Editora. En uno de los veranos de ese tiempo, Jorge Alvarez, que estaba asociado con tres
amigos (Pedro Pujó, Rafael López Sánchez y Javer Arroyuelo), había instalado un
boliche en Mar del Plata, llamado Mandioca. Y había alquilado una casa para los músicos
que actuaban en el boliche. Ahí debía estar Pappo (en esa época integrante de Los
Abuelos y el flaco Luis Alberto Spinetta. Recuerdo a Luis como un tipo muy talentoso, y
seguramente es uno de los grandes músicos en la escena que se instala a fines de los '60.
Pero, en cambio, no recuerdo en absoluto el acontecimiento que relata en su reportaje y
donde yo habría sido la víctima de un brote antisemita de Pappo, en el cual habrían
participado también Miguel Abuelo y el propio Luis. Es probable que el paso del tiempo y
la bronca que Luis muestra en ese reportaje hacia Pappo hayan dado forma en su memoria a
la bizarra secuencia allí relatada. Insisto: yo recuerdo a Luis como un gran creador.
También recuerdo así a Pappo y a Miguel. Ellos tres, junto con Javier, Tanguito y Moris,
seguramente fueron las grandes figuras musicales de le contracultura de fines de los '60
en Buenos Aires. Esas figuras, en mi recuerdo, brillan junto a Alejandro Medina, Edelmiro,
Rodolfo García y los que se agregarían poco después: la impresionante Cofradía de la
Flor Solar, Vox Dei, Arco Iris, para empezar. Y junto con los cuales birllan los
pensadores, los activistas, los empresareios, los periodistas, los publicistas. Enntre
ellos, la banda de los cuatro de Mandioca, Pipo Lernoud, Miguel Grimberg. Pappo y Miguel
ya no están con nosotros. Los demás están vivos. Les pido que agreguen el testimonio de
mi recuerdo al reportaje que publicaron en la Web. Seguramente, ayudaremos a poner en
valor la guerra que librábamos todos juntos, en aquellos años, contra la intolerancia,
la estupidez y otras madres de la violencia represiva que ya anidaba en la Argentina en
aquellos tiempos (era la dictadura de Onganía que nos reprimía dura a nosotros y a
otros) y que estaba incubando al huevo de esa serpiente que habitó en la Argentina diez
años después, a fines de los 70: la serpiente fascista, genocida, dictadura militar del
'76 al '83. Para que la serpiente no vuelva nunca más. MaRIO rABEY
Te invito a visitar mi blog
http://mariorabey.blogspot.com
Emilio, Rodolfo y Edelmiro tuvieron una gran lucidez, y no
entraron... sólo yo lo hice... ahí empecé a mear fuera del tarro. Todo fue un grado de
locura terrible. Emilio no entendía lo que me pasaba, y no
fue capaz de ponerme una mano en el hombro y decirme "Luis...". El estaba en un
letargo, yo se lo reproché mucho. Cuando me vieron que me fuí un poco, me
dejaron solo, y me hice mierda. Me quedé solo. La relación con la mujer que amaba
empezó a trastabillar, mi psiquis también, mi música se empezó a fortalecer en un
extraño idioma que ni yo mismo sabía qué era, y sobrevivieron los peores momentos de mi
vida. Emilio tenía su vida amorosa y se recluía en su departamento. Yo necesitaba que
Almendra comezara realmente a tocar, y eran shows, y mas shows... volvía de tocar con un
fajo de guita así, tenía mi Citröen, era un delirio total. No había forma de pararla.
Empecé a componer una música que a Rodolfo lo deslumbraba. Yo sentía que Rodolfo no
tenía la polenta necesaria para la música que me salía... empezaron con él los
conflictos estilísticos, y Almendra empezó a pudrirse por sectores. Sólo Edelmiro
trataba de seguirme la corriente. Cuando decidí separarme del conjunto... me pedían que
no lo hiciera. Yo quería desaparecer totalmente, quería ser bajista, que nadie me
escuchara, que nadie escuchara mi voz... como esos bajistas negros que tocan atrás en
esas bandas de borrachos, que nadie sabe quiénes son... me había hartado de la prensa,
la crítica cercana y lejana, y por otra parte uno de los síntomas principales de
fracaso... Cuando compuse la ópera de Almendra, la famosa y legendaria ópera inconclusa,
había tratado de rescatar un poquito de cada una de las cosas que me maravillaban. Eran seis personajes, cada uno de ellos estaba encamado por mi
héroe musical de este país: Javier (Martínez -Manal), Moris, Miguel Abuelo, Roque
Narvaja, Litto Nebbia
(N de la R: en este reportaje de Miguel
Grinberg, Luis no lo nombra a Tanguito, aunque sí lo hace en el reportaje que le hizo
Eduardo Berti en 1988)
Era una respuesta, un síntoma de lucidez ante todo el
quilombo en que yo vivía. Me acuerdo que empezó la época del desgano, del descreimiento
creativo en Almendra. El conjunto se había instalado comercialmente, se había empezado a
ganar guita... Edelmiro tocaba con equipos prestados, un día cobró una guita y se
apareció con un Fiat 600. Y le decíamos "Pero negro, ¿cómo no te compraste un
equipo?" Antes de disolver Almendra les propuse grabar en un disco una obra
totalmente aleatoria. No grabar ninguna canción, ir al estudio y encender la máquina y
tocar sonidos hasta cumplir los 32 minutos de banda útil total, dividirlo por la mitad,
poner una de cada lado y titular el álbum "La música que toca cualquiera" Así
era mi modo de expresar el caos en que vivía. Para mí era tan importante el llanto de un
bebé como la guitarra de Eric Clapton. Ante el aluvión de responsabilidades creativas,
yo consideraba que Almendra daba como para crear una música absolutamente aleatoria que
rompiera todas las carreras que se conocían aquí y en cualquier lado. Tocar una música
inspirada en los acoples, que pasara por percusión, por ritmo, por todo. Pero que no
fuera en sí ninguna preestructura, ninguna naturaleza. Un proyecto que se conservó para
hacerlo alguna vez Emilio y yo, y que tal vez se haga porque lo hemos charlado en cartas,
sobre esa famosa obra. Esas cosas que yo intuía eran producto de una clarividencia mía
momentánea, o de una premonición... Me acuerdo de haber discutido que tarde o temprano
los equipos íban a ser estéreo y discutir con Angel del Guercio al borde de las
puteadas, cuando él me llamaba delirante... y yo insistiendo que Almendra precisaba un
equipo de voces estéreo... Me mataba tratando de buscar algo que me retribuyera la locura
que yo tenía en la cabeza. Había planteado que Almendra viviera en una especie de
comunidad, cosa que fue rápidamente rechazada por el conjunto. Emilio había llegado a
una sequedad creativa impresionante. No lo movía nada. No querían cantar ni hacer voces,
no querían ensayar los coros y por el otro lado las visitas infernales de Pappo, con toda
su vorágine de bosta. Una onda negadora... Pappo y Furia me
escribieron toda la cocina de mi casa la palabra "No, nunca" en la heladera con
marcador. Yo los miraba, y un poco empecé a tener como una... a entrar en
una mano destructiva, a decir "bueno, el amor tiene que triunfar... finalmente tiene
que haber una esperanza en todo ésto"
"En las épocas de mayor caos compuse temas como Cero,
que dice:
´Tomo el té y me pongo a ver las caras
que hacen las montañas. ¿Dónde habrá una hierba aquí que se llegue hasta mi ventana?
¿Dónde habrá dos manos que puedan abrir estas cercas de polvo y anís? Las cercas de
nada donde mi sed... donde mi piel se hace esperanza y no le alcanza con volver... o con
llegar´
No sé. Yo creativamente estaba en lo mío... pero llegó
un momento que en que se me cagó en la cabeza un corto circuito, un transistor... y creo
que el repuesto tardó mucho en llegar, pero cuando me llegó, me llegó el repuesto
original. Con Invisible me dijeron que me lo iban a traer, me lo mostraron, lo compré, ya
es mío, ya me lo instalé"
"Yo sufrí las humillaciones de toda la gente del rock
pesado, Alvarez, Pujó, todos...todos... hasta los tipos que yo había considerado que
dentro de ellos... con Javier me pasaron unas aventuras de una dramaticidad impresionante.
Y yo a Javier lo admiraba, tenía una admiración y un respeto por ese tipo... y yo le
comentaba cosas, charlábamos de poesía y él siempre la sofisticación por encima del
sentimiento. Siempre la tapa tipo Roger Dean sobre la tapa que quiere ser algo natural,
loco, siempre la copia sobre la versión original
N de la R: Roger Dean era el diseñador de
tapas del grupo inglés Yes. Tuvo un estilo que fue repitiéndose en los sucesivos discos
y que algunos intentaban imitar.
Javier tenía cosas geniales, pero yo le quería hablar de
poesía y él me salía con el I-Ching. Y yo me tomaba todo a pecho... a la media hora de
hablar con él, me hablaba a mí mismo, me replanteaba cosas, me decía "esto sí,
esto nó", me autoplanteaba Muchacha ojos de papel, decía ´yo que
igenuo´".
"Pappo fue el músico en
Argentina que yo quizás mas quise, aparte de los Almendra, mis amigos. Yo
en definitiva me fui a la mierda, gran parte por un sistema fanático de consumir cosas...
darle y darle y darle... y me quedé en pelotas, totalmente seco, me rebotaron los cheques
en cuanto banco de crédito del amor pedí, me cerraron las puertas totalmente y me
bajaron la caña así, me hicieron la cuca, me rompieron la cabeza, me llenaron toda mi
casa de palabras No, nunca, Nunca lo lograrás, Nunca esto será, Nunca esta luz va a
brillar. Es una época donde yo había compuesto un tema como Alcanfor, que en esa
época lo cantaba y lloraba cuando lo hacía, porque había llegado a la sensibilidad
máxima para lo que era mi momento creativo".
"Me fui a Europa, el 10 de marzo, cumpleaños de mi
hermana,
N de la R: Ana, la que no duerme, la que
lloró cuando Gustavo Spinetta se fue al suelo, esos problemas que rayan a mamá...
le regalé a Pappo mi guitarra Dow, un modelo de Gibson que
no baja de los 750 dólares sin estuche. Y se la regalé, la guitarra con la que compuse
las canciones mas hermosas que hice para Almendra. Y para mí era una forma de mostrarle a
Pappo que no existían solamente las guitarras con el volumen al mango. Que así como él
me había inculcado algo de esa dureza del rock pesado, y la mano, copar y todo eso, por
otro lado yo trataba de demostrarle que existía una fuente de ternura que él no podía
ignorar. Fue como decirle, mirá, tomá, no te desprendas
jamás de esto, para no traicionarme en tu vida, para darme tu fe, aunque
no tocáramos nunca juntos, aunque jamás nos viéramos, pero como un acto de fe, una
esperanza...¿Sabés que me fui a Europa y dos días después se la ofreció a Litto
Nebbia por 160 lucas? Me acuerdo que yo estaba en una etapa de despojamiento tal, que esa
guitarra... yo le dije a Emilio, "esta guitarra yo te la quiero regalar, porque a mí
no me interesa tener nada, no quiero mas nada, no quiero ni el Marshall, ni las dos SG, ni
la Repiso Huevo, ni nada.." Y Emilio me dijo: "Escuchame, dejate de joder, no
seas boludo, esta guitarra la tenés que tocar vos porque es tuya". Y me acuerdo que
vino mi tío, y me dijo: "Luis, me llegó la noticia que querés regalar la guitarra.
Yo te la compro". Y yo le dije, no tío, no la vendo... y a los 15 días la regalé.
Veía en mí como una respuesta espiritual. Desprenderme de esa guitarra era como si me
arrancaran un brazo, porque estaba enamorado de ella al remango. Y supuse que ese acto iba
a convencer a un tipo como Pappo, al que yo quería de una manera impresionante, quería
tratar de que intercambiáramos el mensaje. De que se sintiera influenciado por mí de la
misma manera en que yo me había sentido influenciado por él. Estaba loco ¡qué querés!
Esa es mi etapa recurrente, paranoica, obsesiva, enfermiza, y de la cual tengo las peores
noticias. La peor información me vino en esa época, en esos momentos".

Spinetta con Edelmiro Molinari en una mano y
facturas de manteca en la otra. Año ´79, la re-unión de Almendra.
|

Luis posando con Miguel Grinberg
|
"Por ahí yo estaba buscando sufrir como un loco, e
ingresé al terreno del sufrimiento total, irme a Europa, vivir las cosas mas terribles
como manguearle a un tipo un franco para poder comer, sabiendo que había regalado una
guitarra de 700 dólares, que había dejado los equipos, mi casa, el auto... que
conservaba un libro de Almendra para podérselo mostrar a un productor que por ahí me
diera pelota
N de la R: El libro de Almendra que yo tuve
oportunidad de ver era un rejunte de fotos del grupo y textos. Una estética multicolor
que fue la que inspiró a REBELDE al momento de decidir ese punto.
El libro fue una idea inicial de Marcucci, pero a medida
que se fue construyendo se fue autodeformando por la intervención de tipos como él. Como
cómico lo admiraba, pero como poeta no le daba cinco de pelota. Fijate que todas esa
fotos del conjunto como acribillado a balazos, tipo fusilamiento de la Guerra Civil
Española, fueron fotos que las inventé yo. Las hice hacer a mi exacta medida. Yo llevé
el ketchup, las sábanas y las flores para hacer todo ese quilombo. Yo sabía que venía
la mano acribillar a balazos, la mano muerte. Yo me automataba. había terminado con todo.
si en ese momento alguna mente lúcida me hubiese dicho: ´Luis, vamos a hacer una cosa,
tomémonos una tregua de esta guerra de los seis días y te hacés una cura de sueño, o
porque no nos vamos al campo´ yo no hubiese llegado a tales extremos. No hubo salidas,
nadie me ofreció una. La única era seguir con Almendra en ese círculo vicioso que yo
estaba, y por el otro lado la figura que representaba Pappo. Reintegrarme con un círculo
de gente que mas o menos esté dentro de lo que pienso costó cinco o seis años más. No
hubo otra solución que esa de borrarme y querer tocar el bajo, decirle adiós a todo y
desprenderme de todas las cosas innecesarias con que me había rodeado. Dar la espalda a
todo coincidió con mi fracaso sentimental, una destrucción emocional total."
"Lo que traté con parte de Pescado Rabioso, con
Artaud, con Invisible, fue rebobinar el proceso. Convencerme de que yo perdí la mujer que
durante tres años pensé sería la madre de mis hijos, saber que ahora con Patricia vivo
una relación superfelíz y en el moisés está Dante esperando por mí, y por ella. Pescado Rabioso fue el primer eructo después que uno se toma un Uvasal
tras haber comido y bebido a mansalva. La primera huella de la lucha del
anticuerpo contra la infección. Como el primer síntoma de tratar de rebobinar un proceso
autodestructivo, frenarlo..." |