Los Beatniks graban en 1966 el primer disco del rock nacional: Rebelde
Rock Argentino
www.dospotencias.com.ar/rebelde ---------- se actualiza permanentemente ---------- suscribite al MAIL LIST: debates / fotos / MP3 / datos ---------- www.dospotencias.com.ar/rebelde -----------


Los Gatos
Los Gatos

 

Los Gatos
Los Gatos, posando para el disco

 

Los Gatos
Los Gatos, con Pappo

 

Los Gatos
Los Gatos

 

Pinap
Los Gatos, en la tapa de la revista Pinap.

 

Abuelos de la Nada
Los primeros Abuelos de la Nada, los que aparentemente no llegaron... a nada.

 

Moris:
"España me hizo más salvaje y
Buenos Aires me dio el tango. Yo busco la magia y el misterio. Con esos materiales hice temas como El mendigo del Dock Sud.
En la naturaleza, cuando ponés un viejo perro con uno joven, el nuevo saca las garras y ladra un poco. Pero el viejo impone su presencia. Creo que así te respetan.
-Y vos, cuando eras un perro joven, ¿a quién respetabas?
-A Eddie Pequenino, el primer rockero argentino. Lo escuchaba a las once de la mañana en la confitería Cabildo. Me acuerdo que siempre pedía un ice cream soda. También aprendí mucho de Joao Gilberto, de Tito Rodríguez, de
Bill Halley. Pero me gustaría volver a charlar con Eddie Pequenino, alguna mañana en algún bar, tomándonos un ice cream soda.

Enviado por Alfredo Nomiesky

 

Pajarito Zaguri y Moris

"Nosotros fuimos a Gesell a abrir un bar con Javier Martínez, Bob Vincent, Tanguito, Pipo Lernoud. Fuimos toda una banda que era impresionante y un escándalo. Ahí fue cuando Villa Gesell se transformó en algo fantasioso -realmente era más fantasía que realidad- porque nosotros lo único que hicíamos era bañarnos en el mar, comer puchero de batata y zanahoria y tocar la guitarra en un fogón en la playa. Pero la gente se alucinaba de que pasaba cualquier cosa. Mentira. No pasaba absolutamente nada"

En tanto Moris recordaba que los "parroquianos de la boite", quemaditos y sofisticados jugaban al sexo o al aburrimiento compartido. Pero igual nosotros hacíamos lo que queríamos y después nos íbamos al mar a pensar en las absurdas contradicciones de la vida".

Terminada la temporada veraniega, el conjunto se disolvió. Javier Martínez, ya tenía la intención de armar un grupo de blues al que quería llamar Ricota a semejanza de Cream (Crema), y Moris, ya en Buenos Aires, se encontró con Pajarito Zaguri, no se había podido quedar en Gesell al ser considerado "persona indeseable" por el comisario del lugar a raíz de volcar el automovil que manejaba. Pajarito era en realidad Alberto García. "Pajarito" me lo pusieron en el colegio primario, en el República de la India, entre Serrano y Thames. Como era el primero o el segundo de la fila, empezaron a llamarme "Pajarito". Después , en la época de Villa Gesell, estaba de moda Brigitte Bardot, y yo lo envidiaba a Bob Zaguri, que era el novio de ella. Entonces, todo el mundo me empezó a decir "Pajarito Zaguri" y me quedó".

"Yo tuve la idea de ponerles sandalias a Los Beatniks, de tener un pantalón de pana de diferente color cada uno, porque en esa época todo el mundo tenía que tener la misma pilcha para tocar. Era el ideólogo del grupo, el que decía cómo había que vestirse, dónde había que tocar, que tema había que cantar primero, cúal iba en segundo lugar, y componía algunas ideas de letras. Pero Moris redondeaba todo con la música, con la composición"

Moris contaba en 1976: " Cuando salió ya estábamos a apunto de separarnos, yo no quería seguir. Era un problema, en un conjunto había que consultarlo todo. Las letras, la forma de vestirse. las actitudes que se tomaban. Y, aparte, había un problema con Pajarito. Yo lo defendía a él. Los otros querían echarlo porque no tocaba bien la guitarra, tocaba medio mal. Yo decía que el Pájaro tocaba mal , pero tenía mucho carisma sobre el escenario, mucho ángel...blablabla...había siempre mil quilombos, y al final dije:"yo me voy a tocar solo"

AudioVisita El MP3 de la Semana

 

Otra noche de octubre, despues de haber realizado otro desastroso recital en el Cine Arte, los cinco Mentales advirtieron que aún no estaban al nivel de sus exigencias. Llevaban seis meses de vida más o menos profesional y alrededor de sus buenos pasos se había inflado un desmedido globo. Su latitud sonora abrazaba desde fraseos de bossa-nova hasta arreglos de jazz, pasando -para que negarlo- por los jingles. El verano, el sol de Mar del Plata y los discos de Led Zeppelin los ayudaron a reflexionar -a tiempo- y a definirse en un rock & roll duro, febril que hoy -si bien no los rescata del montón- les deja manejar esa calentura con cierta claridad. Siguen haciendo música fácil para los oídos pero que encierra una virtud: los esquemas en que se apoya estan un tanto más elaborados.
Cuando la mayoría de los cantantes adelantan la voz, Daniel Irigoyen adapta sobriamente la suya al sonido de los instrumentos. No necesita vociferar para que la dureza de su garganta obtenga la agresividad que le impone el ritmo elegido. Rubén también tiene un don inusual entre sus colegas, o al menos entre los demás guitarristas de su horneada: no toca para competir sino para integrarse. Sus cuerdas suelen seguir las escalas de la voz de Daniel y más que buscarse a si mismas siguen la línea del conjunto. El estilo de Quique resulta ideal para el Hammond, un órgano con muchos recursos. Por lo general, su labor se limita a pulsar unas pocas notaspero a definirlas recorriendo la gama de sus posibilidades. No es un alarde de técnica: antes de integrar un conjunto rockero ha sido -y es- pianista de jazz. Fermín, el bajo, conoce la función de su instrumento: ensamblar con la batería para lograr una buena base rítmica. Armoniza con Juan, un caracter muy introvertido que solo se despliega ante la bateria y entonces muestra, además de su mundo interior, un discreto caudal de punch.
Obediente, casi nunca olvida que integra un conjunto y que los cinco deben tocar parejo. Solo en contadas oportunidades se escapa o sumerge en recreaciones del tema interpretado por sus compañeros.

La foto que acompaña es de Bon.
Claudio

Hola Rock: Los Gatos & Los Beatniks
"Para mucha gente, acá no se podían hacer canciones. Había que comprarlas hechas en otro lado y repetirlas, a lo sumo traducirlas. Nosotros demostramos que eso era una estupidez" (Nebbia)

Los Gatos:
En el 67 sale La Balsa y Ayer Nomás...vendiendo 200.000 copias (una guasada). Viento dile a la Lluvia, vendió 100.000 (una guasadita). Rock de la mujer podrida = Rock de la mujer perdida.

Moris
Una tapa de Moris.

"Niego a todos los maestros del mundo. Un gato está mas cerca de la realidad que el Himno Nacional. Ford no puede fabricar una mandarina. Proartel habla de Dios y lo deja al final para darle un toque bueno a su negocio. Soy un Dios con una venda en los ojos" (Moris)

 

Moris es uno de los cuatro padres que tiene el Rock de habla hispana. Los otros tres son (en diferente grado) Javier Martínez, Tanguito y Litto Nebbia...y tal vez Pajarito Zaguri. Moris se fue a España en el 77 y nuevamente hizo lo mismo...abrió el camino para que el rock español adopte su propio idioma.

 

Moris
Moris, en la época de los Beatniks, una foto ciudadana.

"En la Cueva: para llenar toda la noche de las diez a las cuatro, teníamos un repertorio de mas de 100 canciones, además de lo que se improvisaba en el momento. Tocábamos mucha música de relleno y canciones mías que estábamos ensayando para grabar un disco algún día" (Moris)

Nadie puede escapar al influjo de la humedad. Yo heredé de mi madre Carmen, el mundo del tango (ella era bailarina en el Palais de Glace) y al mismo tiempo el del rock, cuando a los once años me regaló una batería. Quiero decir que a los quince intuía, pensaba y sentía mitad rock mitad tango.
Hacia 1958, absorbí el swing de los marineros yanquis en los piringundines de 25 de Mayo y ahí ya sabía que ineludiblemente el rock tenía que recurrir a los grandes temas del tango agregándole la mirada desprejuiciada que traíamos.
Javier (Martínez) y yo nos largamos a escribir nuestras impresiones sobre
Buenos Aires con un bagaje importante. Quiero decir: una frase mía aparece entre la observación y toneladas de lectura. En ese momento vivíamos empapados de la poesía beatnik. Es un entrenamiento importante: hoy, las letras barriales que escucho son demasiado crudas. Parecen surgidas de la simple lectura de una crónica noticiosa.
En un año, en curso acelerado, pude escribirle canciones a Madrid. Buenos
Aires es bastante más complicada. Debería decir caótica, para ser sincero.

Los Beatniks:
(Moris, Pajarito Zaguri, Javier Martínez, Jorge Navarro, Antonio Estévez) Grupo nacido en Villa Gesell en 1966, eran por aquel entonces la banda mas importante de La Cueva (pequeño reducto-sótano donde comenzó el rock en Buenos Aires, Pueyrredón y Juncal, tocando luego de los grupos de jazz, de 1 a 6 de la mañana) El 2 de Junio de 1966 es considerada como la fecha de la primera grabación de rock argentino: en los estudios CBS Los Beatniks registran Rebelde, su único simple. Editaron 600 placas y solo se vendieron 200. Para conseguir promoción organizaron un escándalo con presencia periodística, tocando semidesnudos en una fuente del centro. Las fotos salieron en la tapa de la revista Así, y la edición fue censurada por el gobierno de facto de Onganía. Pasaron tres días en prisión, pero lograron amplia cobertura en los medios. Las pobres ventas y estas actitudes de los músicos que no gustaron a la compañía, determinaron el fin del contrato y la disolución del grupo.

 

Moris
Tapa del primer LP de Moris, 30 minutos de vida...

 

Moris
Ciudad de guitarras callejeras era el LP que Moris había sacado alla por el 74. En el reportaje que la revista Mordisco le hizo en su momento, dijo en determinado momento "...el sereno de la fábrica donde trabajo..." Moris tiene un registro de voz muy grave. Pensemos en un tipo que ha andado por la noche de Buenos Aires, esperando mujeres a la salida de los teatros de revistas.

"Pato trabaja en una carnicería"

"Ayer Nomás"

"El Oso" , casi un bolero. una canción que hizo para cantarla en el jardín de infantes de una amiga.

"De nada sirve" Este canción solo tenía escrita la primera estrofa. Moris ordenó correr la cinta magnetofónica, y de un saque improvisó el resto de la letra y así como quedó grabada salió editada. Dura como diez o quince minutos.

1bot_moris.gif (4808 bytes)
Reportaje Exclusivo a
MORIS

Moris en España viró hacia una faceta más rocker y en los primeros tiempos le fue bien.
Anécdota: "Sábado a la noche" lo hacía antes de irse, con la letra original que decía: "Yo soy el cafetero que te sirve tu café trabajo todo el día en la Avenida Santa Fé"... cambiada en Madrid por: "Yo soy el camarero que te sirve la cerveza trabajo todo el día en el bar de la hortaleza"
Jorge Senno

Daniel Irigoyen & Los Mentales

Los Mentales

Participó de los ya legendarios años iniciáticos de lo que luego sería conocido como "Rock Nacional".
Aunque algo menor que todos ellos (confiesa que por eso no lo dejaban entrar en la Cueva), Formaba parte del grupo que se reunía habitualmente en la Perla del Once, junto con Javier Martínez, Moris, Tanguito, Pajarito Zaguri, Litto Nebbia y tantos otros. Cantante y compositor, formó un grupo llamado Los Mentales que fue bastante conocido en su momento. Participaron de los eventos más importantes del movimiento rockero de la época (entre ellos el Festival Pinap, el ciclo Beat Baires del Teatro Coliseo y el B.A.Rock en el Velódromo), grabaron un par de simples para RCA, contaron con la producción de Litto Nebbia, y hasta tuvieron una especie de hit, pero la inestabilidad propia de esos tiempos hizo que se separaran, en un momento en que la mayoría de los grupos de la primer música "progresiva" (entre ellos Manal, Almendra y Los Gatos) sufrían la misma suerte. Como tantos otros, corrido por las pálidas, la represión, y las dificultades crecientes para trabajar como músico, además del propio espíritu nómade y la sed de aventuras, en 1974 decide emigrar definitivamente en busca de mejores horizontes. Hacia 1976 se establece en Hamburgo, Alemania, y desde entonces realiza una continua actividad musical, fundamentalmente como cantante y percusionista. Entre los hitos más importantes de su carrera europea figuran su participación como integrante del cuarteto de jazz-rock Chilam Balam, del grupo Camalote, grupos de salsa, fusión, latin-jazz, acompañando cantantes, con el grupo Selva, y finalmente al comando de su propia banda.
Se casó, tiene esposa e hija alemanas, y en todos estos años regresó al país una sola vez, en 1998, oportunidad que aprovechó también para realizar una grabación junto a su viejo amigo Litto Nebbia, que sería editada en el LP "Páginas de Vida, Vol. 4".
Claudio Kleiman

Tango y La Perla del Once (por Daniel Irigoyen)

Otoño del ´67. Diez de la noche. Me encuentro sentado en un banco de la Plaza Once esperando a alguien que ya no va a llegar.
De pronto veo a un tipo que se me acerca. Va con una viola sin funda en la mano. Me mira como si nos conociéramos, tiene el pelo ondulado y su tez es oscura.
Me pide un faso y nos quedamos hablando de un montón de cosas que tenían que ver con la música y otros intereses. Era un tipo de sonrisa fácil y conjugaba la amistad con el mangazo. Desde el primer momento simpatizamos y nos hicimos amigos.
Y entonces fué cuando me comentó de unos tipos increíbles que se reunían ahí enfrente y que tenían los mismos gustos y debilidades que nosotros.
Se me sentó al lado y empezó a cantarme un tema que estaba componiendo y que después fue "Amor de Primavera". Ya sabés de quién te estoy hablando.
Al rato ya éramos viejos amigos, siguió cantándome más temas, después me prestó la viola con la que aprendí un par de nuevos acordes.

Cruzamos y nos metimos en La Perla, caminamos hasta el fondo, donde divisé a un grupito de tipos en unas mesas apartadas del resto, a los que fuí presentado por Tango como un viejo amigo.
Así conocí a Moris, personaje carismático y auténtico rockero rebelde de la primera época, y al delirante Javier Martinez, extraño personaje de voz potente, admirador de Ray Charles y Little Richard. Parapetado detrás de unos anteojos de aumento imposibles, con un timbre de voz muy particular y enigmático por las palabras que usaba; inventor singular de un humor único, basado en la ironía del absurdo, y responsable (aunque de alguna forma todos lo fuimos) de un montón de palabras reinventadas que después pasaron a ser cosa corriente en el lenguaje cotidiano de los porteños. Por ejemplo, "la mano", "los pálidos", "copar","cortala", curtir, "6", "el toco", etc.

Con Moris y Javier curtí mi primer fuga de verano en auto-stop a Villa Gesell.
Yo tenía 17 años, Moris 25 y Javier 21. Todavía era muy pendejo, pero ya entendía instintivamente un montón de cosas que me hicieron ser apreciado y aceptado por estos personajes que me llevaban algunos años de experiencias.

Fue a finales del ´67. Parábamos en un boliche que creo que en algún momento había sido regenteado por Moris, que se llamaba Juan Sebastián Bar, y por ese entonces lo tenía el hijo de Piazzolla, Daniel, una esquina blanca que se levantaba en medio de los médanos no muy lejos de la playa.
Se parecía mucho a una decente carnicería con cortinas de metal levadizas a la que habíamos pintarrajeado con absurdos graffittis (casi todos de Javier) para llamar la atención de los posibles clientes de la noche.
Como es lógico, por las noches se hacía música: Moris era el organizador, porque ya había estado en años anteriores, con Javier y Rocky Rodriguez (uno de los bajistas de la Cueva). Moris cantaba temas propios y algunos clásicos del rock de los ´60.

No me acuerdo muy bien si hubo otros músicos. En realidad Juan Sebastián Bar era un boliche underground cien por cien, venía muy poca gente, porque no era "disquero" como "La Mosca Verde", por ejemplo.
Pero a eso de las tres o cuatro de la mañana, cuando ya parecía que había que cerrar, caían los que venían de la Mosca, entre ellos un tipo de barbita que dominaba tremendamente los bongós. Entonces se apagaban las luces y se iluminaba el recinto solo con velas, y Billy Bongó se sentaba a improvisar mientras Lilianita Fernández Blanco se adueñaba de la pista de baile, descalza, apenas iluminada por el reflejo tenue de las velas, y comenzaba a contonearse libre de prejuicios apenas vestida, con movimientos sensuales casi místicos, una especie de danza sacra que nos hacía delirar a todos con gritos y ovaciones.

Y de pronto ya era amanecer. Con Javier habíamos hecho una casita detrás del club, con restos de maderas y chapas, que era donde curtíamos y dormíamos durante el día bajo la sombra de unos árboles.

Me acuerdo de una caminata con Moris por la playa, comentándome su intención de escribir una novela o cuentos sobre nuestra sobre-vida urbana, en la que me iba a hacer figurar como uno de los personajes.

Gesell era frecuentada también por muchos otros personajes del circo de La Cueva y allegados. Después cuando la temporada terminaba, algunos se quedaban a pasar el invierno, a pesar de la represión que el comisario Rincón había desatado contra los llamados "hippys".

Pero casi todos volvíamos a Buenos Aires como podíamos, y a los pocos días nos encontrábamos otra vez en La Perla, donde noche a noche se iban sumando nuevos personajes a las mesas del fondo. Los que venían muy mal, arrinconaban las sillas y se tiraban a dormir, siempre y cuando los mozos quisieran aceptarlos.

Otros íbamos a los baños a tocar la guitarra, porque aunque olía mal, la acústica era fantástica.

Y aunque esta historia no es cronológica, porque en esa época la mano de La Perla ya estaba mermando, igual...

Ahí estaban tipos como Actemin, delirado por el blues inglés, siempre con todos Los discos de John Mayall y el de Electric Flag, que llevaba a todas partes como preciado tesoro. Nunca supe su verdadero nombre. Tengo entendido que se le puso Actemín porque fué el descubridor de dicho fármaco, que acostumbraban usar los estudiantes - y después todo el mundo -, "para no dormir".

Tenía carisma para agradar y sabía bastante de sonido, por eso llegó a ser el "Plomo" mayor de la primera época, llegando a ser el jefe de plomos de Los Gatos. En el último LP de Los Gatos, "Rock De La Mujer Perdida", grabado en1970, y en el que yo también participo haciendo coros en un tema (por el solo hecho de estar presente esa tarde en los Estudios T.N.T), Litto Nebbia le dedicó uno de los blues más hermosos que he escuchado, titulado "Los días de Actemio" en que Pappo se explaya a gusto con una Les Paul.

Charly Camino, pintor (aunque nunca ví nada de lo que hacía), el más tranquilo de todos los naúfragos, casi siempre acompañado de su hermosa morocha Celia.

Un tipo bastante contemplativo y receptivo, al que nunca ví envuelto en ninguna discusión. Casi un santo.

Miguel Angel Peralta, más conocido como Miguelito Abuelo, también con una guitarra, muchas ideas pero pocos dedos, cantándonos su "Mariposas De Madera", poeta algo surrealista por la temática de sus textos, pero con un corazón noble de campesino en la expresión. Amante de Jorge Cafrune, del vino tinto y de la argentina-inglesa Diana Sheefer, a quién más tarde le dedicó una canción con Los Abuelos De La Nada (Diana Divaga).

Pipo Lernoud, con aspecto de mosquetero del siglo XVIII, pero con un rostro bondadoso escapado de un cuadro de Modigliani. Admirador de la poesía de Bob Dylan y entendedor de conceptos y variantes literarias. Poeta y cómplice de la verdad.

Litto Nebbia, cuando antes de empezar a tocar todas las noches en La Cueva con Los Gatos, bajaba de la pensión en la que vivía a la vuelta con Ciro, y aparecía recién levantado, peinadito con el pelo mojado, super demacrado y con la viola en la mano para cantarnos algún tema nuevo, que después todo el mundo empezó a reconocer con el éxito masivo de Los Gatos.

Pajarito Zaguri, cómplice y mano derecha de Moris durante muchos años.
Siempre de buen humor y tirando buena energía al auditorio. Era un tipo que se hacía querer sin problemas. A todo el mundo le caía bien
.

Y más allá, casi al final de la mesa, los perfiles de Cebollo el silencioso, que aunque sin ser músico, pintor ni poeta, casi siempre venía y escuchaba en complicidad, las tantas veces insoportables genialidades o monólogos de Javier Martinez. Haydée, la nunca bien querida, con Cristina, las primeras groupies locales del Rock Nacional.

Pero a pesar de no tener un nivel intelectual ni especulativo como el de los otros Cirqueros, el personaje central que llamaba más la atención por su personalísimo carisma, era sin duda el primer Tanguito y su magia contagiosa, con quién una mañana, como siempre sin dormir y totalmente delirados, fuimos a cobrar los derechos de autor que le correspondían por "La Balsa". Y no podíamos creer que de la nada, de pronto tuviéramos tanta guita.

En esa época sibilina de mi vida algunos me decían "La Bruja", por la forma peculiar de mis pelos largos y porque casi siempre me vestía de negro.

Tanguito andaba con un abrigo rojo de la hermana, que obviamente le quedaba chico y corto de mangas. La cosa es que cuando traspasamos las puertas de "Casa América" y nos pusimos a manotear guitarras sin preguntar, cinco empleados de corbatita recién llegados al trabajo saltaron amenazantes. Porque antes de tocar hay que preguntar, etc. etc. Por nuestro aspecto, éramos seres indeseables.

Pero cuando Tango metió la mano en el bolsillo, y con una sonrisa casi espástica mostró las puntas del fajo de billetes de todos los colores, todo el mundo se quedó mosca.

Al rato salimos sonrientes con un toco impresionante de LP´s, mi primer viola semi-acústica imitación Repiso que Tanguito me compró, una Repiso original para él, y un super combinado Ranser todo lustroso que llevamos como pudimos en un taxi (agradecido) hasta su casa en "Caseros City", que era como él le decía a su barrio.

La historia de Los Mentales

Y así fueron pasando los meses del naufragio.
Perseguidos con saña por la policía día y noche, el reviente ya estaba instalado.
Y aunque habíamos inventado un lenguaje propio, nunca más volvió a ser lo mismo. Algunos pocos se coparon con las pastillitas y el "pico".
Otros, los menos, se buscaron un laburo decente, y de los que se dedicaron seriamente a la música, sobrevivieron solo algunos elegidos.

Después vinieron los estudios TNT de la calle Santa Fé primero y los de la calle Moreno después, "Los 400 Golpes de Truffaut, "El Pesanervios" de Antonin Artaud, el "Adan Buenos Aires" de Leopoldo Marechal" y mi amistad con Litto Nebbia.

Ya estábamos a finales de los ´60. Era la época gloriosa y fase final de Los Gatos, Almendra y Manal. Las primeras revistas rockeras, "Pinap", "Pelo", los recitales mañaneros del "Beat Baires" en el Coliseo, los primeros festivales grossos en el Anfiteatro Municipal y el primer "B.A.Rock" en el Velódromo.
A todo esto, los eternos pálidos uniformados seguían llevándose cada vez más gente de los recitales con total impunidad.
Por aquél entonces, yo cantaba en un grupo que se llamaba Los Mentales, con el que llegamos a editar dos simples en la RCA Vicor, el primero con temas de Litto Nebbia - producido por él -, y el segundo con dos temas míos, en una onda rockera más pesada, apadrinados por Ciro Fogliatta.

A mediados del ´68 había conocido al guitarrista Rubén Biscione, que junto con el baterista Juancito Rodriguez venían de tocar con Los Jimmis, con los que habían grabado un simple en la EMI Odeón, que era el sello donde grababan casi todos los uruguayos.

Después apareció Quique Alvarado, que había sido el pianista de los Blues Mans, con los que grabó un LP que se llamó "Prohibido Prohibir". El bajista por ese entonces era El Oso, y más tarde entro "Fermín".
Empezamos ensayando temas de Steppenwolf, Cream, Hendrix, y algunos temas propios en una onda medio brasilera, que no tenían mucho que ver con lo que le gustaba al grupo en general, y por eso andábamos en la búsqueda.
Teníamos un sonido bastante personal, y no nos parecíamos a ninguna otra banda de las que andaban por ahí.

Un día invitamos a Ciro Fogliatta a un ensayo en la casa de Juan Rodriguez, y así empezó toda la bola. Entonces Litto se anotó para asesorarnos con algunas composiciones que aceptamos de corazón, y seguimos ensayando en Olivos, en la casa de Quique Alvarado, donde a veces también Litto ensayaba con su primer e incipiente Nebbia´s Band, junto con Cacho Lafalce y Willy, que era un baterista uruguayo. Una tarde, se apareció con los hermanos Fattoruso a zapar, y todos andábamos muy emocionados.

Creo que para Nebbia, nosotros fuimos su primera experiencia como productor aparte de Los Gatos, aunque la RCA Victor siempre tenía la última palabra. Por aquél entonces estábamos casi todo el día juntos en su apartamento de palermo, y como los dos éramos fanáticos de la línea que Steve Winwood había desarrollado con Traffic, una tarde de otoño apareció "Cuando un Hombre Solo Ama a una Mujer", un tema que Litto compuso al piano de un tirón en mi presencia, y que canté con el corazón en forma espontánea (N. del Ed.: el tema "Cuando un hombre solo ama a una mujer" fué reeditado el año pasado por BMG en el CD de compilación "Tres Décadas de Rock Nacional").

En el lado B del simple estaba "Hombre de Traje Azul", una especie de invención, tal vez inconciente, para agradar a los directivos de la RCA (Mario Pizzurno). La letra, muy pobre aunque con cierto concepto protestón muy propio de la época. Y fuimos conocidos masivamente por ese tema, que tuve que cantar una y otra vez en los shows, transformándose rápidamente en una especie de "karma", por aquello de, ".. sintiéndome tan mal .." que me empezó a hinchar bastante las pelotas.

Y aunque Litto siempre tuvo la mejor voluntad y gran aprecio por mi persona, ese tema es una bazofia digno de olvidar. Pero me imagino que esto él lo sabe.

Después de haber logrado un pequeño suceso con el primer simple, Los Mentales éramos una banda medianamente respetada en la escena de los músicos, plomos y representantes, y sin estar dentro de la onda progresiva que se imponía, habíamos sido aceptados, no tanto por nuestros méritos musicales como por nuestro carisma e imagen ante el público.

Había una gran onda de amistad con las otras bandas. Eramos una especie de Gran familia, principalmente con la gente de Almendra, Manal, Carlos Bisso y El Cuervo de Conexión Nro 5, Quiroga de los Vox Dei. Después de los shows de los fines de semana, no encontrábamos todos a partir de las dos o tres de la mañana en algún restaurant que podía ser el "Hamburgo" (frente al teatro Colón), o en algún carrito de la Costanera, y nos quedábamos festejando y haciendo chistes hasta que nos borraban. Muchos vivíamos más o menos por la misma zona, que se extendía desde Palermo, pasando por Belgrano, Vicente López, Olivos y San Isidro.

A la vuelta de casa donde yo estaba viviendo en Vicente López, vivía el flaco Spinetta, al que visitaba casi siempre. Tengo una imagen del flaco, sentados en el piso de madera de su pieza a puerta cerrada (para que nadie venga a interrumpir), cantándome como una primicia lo último que había compuesto para el álbum doble de Almendra: "En Las Cúpulas" y "Parvas", que sin estar del todo convencido, igualmente me habían volado la cabeza. La magia del Flaco es indiscutible. Siempre estaba invitándome para que vaya a bocinar.

Fue una época bastante excitante y creativa a todo nivel.
Había mucho revoleo competitivo entre mánagers y productores. La burocracia y el negocio de algunos tipos que querían controlar y dirigir el incipiente movimiento de Rock Nacional creó por momentos mucha confusión.

A nosotros nos representaban Horacio Martínez en sociedad con Cacho Améndola, que tenían una agencia que quedaba sobre Av. Santa Fé, donde también estaban Los Gatos, Litto, el sueco Owe Monk y el inimitable Facundo Cabrál (ex Indio Gasparino).

Estamos a finales del ´69, principios del ´70, y el programa nuevo de temas que teníamos Los Mentales todavía estaba en proceso, pero con miras a un estilo nuevo inclinado al Rock Pesado, porque queríamos independizarnos de la imagen blanda y dulce que las composiciones de Nebbia le habían dado al grupo.
Tal vez haya sido un grosso error comercial de nuestra parte, pero la cuestión era cambiar, y lo hicimos.

Una tarde con Luis Alberto Spinetta en la casa de Amadeo Alvarez, escuché por primera vez la impresionante producción del primer disco de Led Zeppelin, que me dió las pautas y la alegría de reconocer que la música que yo ya venía rumiando por mi cuenta sin conocerlos, contenía el mismo espíritu y sentimiento blusero que la del cuarteto inglés.

Ya sin Litto Nebbia como co-productor, grabamos un segundo simple con un tema mío, que fué "La Calle principal" y del otro lado salió "No me agobies nena" que compuse con Rubén, que pasó desapercibido porque apenas lo pasaron algunas veces por la radio.

(Mucho después, en una comunidad de París en la que también me reencontré con Miguelito Abuelo, en una noche mística de velas, fumo y guitarreada, conocí a un flaco argentino que de pronto se puso a tocar mi tema La Calle Principal , dándome una gran alegría.
Después me comentó de que lo había aprendido con una banda rosarina en la que tocaba el bajo).
Alguien lo había escuchado y asimilado.

Al poco tiempo volvimos a los estudios T.N.T y continuamos con la grabación de otros temas míos y de Quique Alvarado que iban a ser el material de nuestro primer LP, el cual por diferentes razones burocráticas de la companía nunca salió.

Al no estar más Litto Nebbia a nuestro lado, la RCA se empezó a arrugar y sus directivos a perder el interés y las ganas de escuchar y aceptar nuestra nueva imagen y propuesta.
Aunque todavía había entusiasmo y polenta para seguir, nuestra relación amistosa empezó a deteriorarse y hundirse por problemas de ego. En esta última etapa de los Mentales, ya sin Fermín, Quique Alvarado dejó los teclados y se pasó al bajo, y Corre López, ex baterista de Los Walkers, suplantó a Juancito Rodriguez, y así nos transformamos en cuarteto.

Los Gatos estaban grabando con Pappo, "Rock de la mujer perdida", y Almendra estaba terminando de producir su segundo disco, que sería un álbum doble.
Manal seguía en lo suyo. Vox Dei empezaba a tener éxito, al igual que Alma y Vida.

La mano del rock pesado se estaba poniendo de moda rápidamente y era casi una obligación para muchos grupos. Pero puedo decir que los Mentales fuimos una de las primeras bandas argentinas de rock pesado que dió conciertos en varios teatros del centro de Buenos Aires y en otros clubes del interior, antes de que surgieran El Reloj y Pescado Rabioso.
Las letras seguían hablando del fato personal con el medio, la calle, los amigos y las minas, aunque su poesía no llegaba a los niveles que habían logrado antes grupos como Manal, Almendra, y algunas cosas de Los Gatos.

La cosa era emocionar y hacer poner los pelos de punta. Había que tocar al mango con bastante agresión en la expresión y los solos de viola con la voz tenían que estar a tope. Esa etapa "spéedica" de adolescente con el rock pesadofué una fase de aprendizaje necesario, que después algunas bandas continuaron con más éxito, como por ejemplo Vox Dei.

El rock pesado llegó en el momento justo. Fue una moda importada de Inglaterra que pasó, pero quedó. Como quedan todas las cosas que uno ha experimentado y amado, y aunque posiblemente ya nunca vuelva a cantar una canción en ese estilo, guardo mucho cariño y respeto por aquél pasado, porque fué auténtico. Por algo debe ser que todavía hoy, después de casi 30 años, Vox Dei sigue funcionando.

Daniel Irigoyen
Enviado por Daniel Buero

 

Miguel Abuelo

Miguel Abuelo
Un productor discográfico le preguntó cuál era el nombre de su grupo. Miguel Abuelo inventó el nombre ahí mismo: Los Abuelos de la Nada. El grupo lo inventó un poco mas tarde. (había conseguido un contrato de grabación antes de existir)


En el libro "Tanguito, la Verdadera Historia" de Victor Pintos, Miguel nos cuenta como fue el origen de Los Abuelos de la Nada. Miguel, un tipo que sudaba poesía. Y aquí se le nota esa falta de antitranspirante que hace que los seres luzcan mas bellos y naturales.
"Los Abuelos de la Nada nacieron en un día que acompañé a Pipo Lernoud a arreglar los papeles de sus obras Ayer Nomás y no me acuerdo cuales otras
más a la compañía Fermata que pertenece a Ben Molar, el señor Brenner. Recuerdo que el señor Brenner tenía una oficina con alfombras gruesas
donde yo ponía mi pie y mi pie se hundía graciosamente. Con aire acondicionado, en esa época, y escritorio fastuoso. Yo entré, vi todo verde, un clima raro, me sentía extraño, y me quedé en un rinconcito a mirar como circulaban los papeles y las firmas y las promesas. Ellos se habían olvidado de mí por un rato, pero de pronto me descubrieron, y me miraron. Y el señor Brenner, este señor Ben Molar, me preguntó: "¿Y vos que hacés? ¿Vos tenés un grupo?". Me dio la respuesta, te darás cuenta. Bueno, yo siempre fui un propulsor de la verdad, pero la mentira la tengo en la punta de la boca para lo que haga falta, es una herramienta. Entonces le dije "Si, tengo un grupo". El tipo se alarmó porque fui demasiado rápido. me dijo "¿Y cómo se llama?". Mi computadora, que caminaba muy rápido, sondeó el fondo de mi alma y encontró una frase del gran Leopoldo Marechal (...) Esa frase del libro El banquete de Severo Acángel decía: (...) "Padre de los piojos, abuelos de nada". Una frase que me pegó mucho. Pintó esa frase, y así como me vino la puse en la palma de mi lengua. Y se la puse ante las orejas de Ben Molar, que inmediatamente descubrió un crack en su
personalidad. Hizo crack, algo se contorsionó en él
como si agarrás una
tortuga con un anzuelo y la levantas
. Se contorsionó inmediatamente y me
dijo "tienen hora de grabación dentro de tres meses en CBS Columbia.
Averigüen el horario, su productor va a ser Jacko Zeller". Yo no tenía lapicera no me moví del lugar. Pipo anotó rápidamente
como buen amigo y buen aliado que era. Terminó la reunión, le di la mano y nos mandamos a mudar.
Ahí le dije a Pipo: "¿Te das cuenta en la que nos metimos?" Y él me
contestó: "No te preocupes.
Vamos ya mismo a la plaza y encontramos a todos los músicos".

Efectivamente, fueron a Plaza Francia donde los hippies de aquella época (Miguel Abuelo era uno de ellos) y entonces pudieron armar la banda. El célebre baterista "Pomo" Lorenzo y el primer blusero argentino, Norberto "Pappo" Napolitano (quién por aquel entonces no tocaban en ningún grupo y se unió luego de la grabación) con la guitarra fueron los primeros. Luego se sumaron Eduardo "Mayoneso" Fanacoa como organista, los hermanos Micky
(guitarra rítmica) y Alberto Lara (bajo) y colaboraron los Manal Claudio Gabis (guitarra) y Javier Martínez (batería).
Grabaron un simple con los temas Diana Divaga, Tema en Flu Sobre el Planeta y Pipo la Serpiente en Marzo de 1968, año en el que también formaron parte
del "Primer Recital de Rock Progresivo Argentino" organizado por el sello Mandioca que reunió a Manal y Crisrtina Plate. 1969 fue un año muy activo para la agrupación que parecía que se asentaba en el ambiente: el 8 de Junio se presentan en el Ciclo "Beat Baires" realizado
en el Teatro Coliseo junto a Engranaje, Litto Nebbia, Manal, Moris y entre otros y un trimestre mas tarde en el histórico "Festival Pinap de la Música Beat & Pop" donde actuaron también, Vox Dei, Almendra y la Barra de Chocolate.
El líder de "La Cofradía de la Flor Solar" Kubero Díaz (el mismo que estuvo en la última etapa abuelera), Miguel Cantilo (futuro fundador del dúo "Pedro y Pablo") y el violinista Jorge Pinchevsky formaron parte de la banda.
Llegando a 1971, Pappo Napolitano le propone a Miguel Abuelo (quién ya había grabado un simple como solista) adoptar al blues como estilo definido del grupo. Anta la diferencia, entonces Abuelo opta por ceder su liderazgo y se va a vivir a España. Los Abuelos siguieron un momento más justamente como banda blusera hasta que
Pappo decidió armar su propio grupo: "Pappo´s Blues".

Miguel Abuelo:
"Silvita Lachupa apareció en la plaza (Francia). Una mañana estábamos durmiendo al sol, todos tirados en el pasto, y entre sueños sentí que me estaban cazando la pija. Me desperté y una minita me había desabrochado la bragueta y estaba chupándome. Era Silvita. Después de ese día, y porque siempre andaba en esa historia, fue Silvita Lachupa. Fue novia de Tango también. Bah, fue medio novia de todos."
"Yo le hice una canción a Silvita. Pero no le puse Silvita, sino Sara. El dato de que era judía es verdad. Silvita era judía. Ahora no sé donde está. Me dijeron que terminó hecha mierda y que se fue a Israel. Me gustaría saber que es de su vida. Mataba Silvita".

Sara
(Miguel Abuelo)

Sara, la judía que sólo lo hacía por amor.
Sara, conocida como la peor. ¡Oh, Sara!
Si, Sara me dio su amor.
Ella es de fuego
que mi alma inflama.
La calle dice que ella
no está bien casada.
Sara, quién sabrá en este mundo del goce de amar.
Sara,
si contemplas hacia allá, verás.
Si, vérás lo que vi yo.
He visto gente muerta en la calle, en sus ropajes
van golpeados por la suerte, van arrastrados
por las corrientes.
No ven, escuchan
fueron como tú y yo.
Gente.
Sara, la judía que solo lo hacía por amor.
Sara, conocida como la peor. ¡Oh, Sara! ¡Si, Sara!
me dio su amor.

Miguel Abuelo

(Enviado por Juani Provéndola)

Miguel Abuelo
tiene dos simples:
Oye niño / Nunca te miró una vaca de frente y Hoy seremos campesinos / Mariposas de madera (en versión totalmente distinta a la que luego hizo para el disco "Buen día, Día" que - como curiosidad - en esa versión el estribillo lo canta el Gato (su hijo). La versión del simple es super psicodélica con arreglos orquestales de Rodolfo Alchourrón.

El disco francés de Miguel "Miguel Abuelo et Nada" Un Lp muy al estilo Jethro Tull y contiene una versión de casi 7 minutos de Pipo La Serpiente (Estoy aqui parado, sentado o acostado).
Diego Bruno

El petiso era
Miguel Angel Peralta, de 19 años, un morocho solitario y agresivo que se encerraba en su cuarto a tomar vino barato y escribir unos
apuntes que él llamaba pretenciosamente "Historia universal de la realidad".
Una especie de poeta maldito local, cruza de Rimbaud y de Roberto Arlt, lector de Lautreamont y conocedor de los barrios bajos de Buenos Aires.
Miguel se sumó a los músicos, pasando a formar parte del clan que se reunía todas las noches en La Cueva, de la avenida Pueyrredón, a pesar de no venir
del rock ni del jazz. Se integró a la ahora legendaria caminata nocturna desde La Cueva -entre Peña y French- hasta La Perla del Once, en la esquina de Rivadavia.
"En este mundo la vida viene de regalo -decía-. La maravilla del mundo, las plantas y los animales que conviven con nosotros y nos sirven de alimento, crecen de
regalo. Si te toca perder, no es tan grave. Y si te toca ganar, bien para ti y para tu especie".
"Cuando me fui a Europa, el país tenía luces, estaba vivo. Aquí pasaba todo. Ahora está apagado, asustado. Pero los hijos de esta gente ya despiertan y quieren volver al goce, a esta vida de sensualidad y afecto, de respeto por el mundo. Las armas jamás nos devolverán la alegría. La música, sí."

Nunca tuvo la constancia suficiente para darle a su enorme
talento un formato comercial. Nunca mantuvo lo que se conoce como "la carrera de músico", con actuaciones, discos y reportajes a un ritmo fijado por el show business.

Lo había dicho en "Oye niño", su primera canción como solista, en
1968, y lo mantuvo hasta el fin: "Todo lo que ata es asesino, todo lo que ata no es la paz. Ya abandona tu armadura, ser el aire no es pensar".
Cuando lo escuchan en la radio, descubren que "Diana Divaga", que duraba cinco minutos, había sido cortado a dos y medio por la empresa discográfica, por ser "muy largo para difusión". Miguel comprende que sus intenciones de volar libremente con la música tienen un techo. Aparecen algunos desacuerdos entre él y el nuevo guitarrista, Pappo Napolitano, que quería tocar blues. Miguel abandona el grupo. "Quédense con el nombre, yo sigo como solista con Abuelo como apellido", les dice. Los demás, con Pappo en su debut como cantante y compositor, graban un tema, "En la estación", y se separan.
"Miguel Abuelo et Nada"(1974) y hacer unas giras por Francia. El
disco, una extraña mezcla de rock pesado, música electrónica, melodías andinas y canciones, tiene dos temas que Miguel traía de Buenos Aires: "El muelle" y una nueva versión de "Pipo la serpiente". El disco nunca tuvo
excelente difusión en Francia, pero nunca se editó en la Argentina.
"Me apasiona el hecho de encontrar la muerte, de ir
pensando qué pasa después. Es como una amiga, una compañera. Es tan perfecta ella, ¡nos lleva a todos al mismo silencio!"

 

NADA
EL DISCO PERDIDO DEL ROCK NACIONAL

En un ámbito bien hippie y en Europa, los muchachos exiliados, que huían de la opresión y falta de libertad, se encontraron en el viejo continente y bajo el timón de Miguel Ángel 'Abuelo' Peralta grabaron un hermoso disco llamado 'NADA', como el nombre del grupo...

Un disco fantasmagórico y de leyenda,mito que se acrecentó con la vuelta de Miguel Abuelo en los '80's al país,ya que cada vez que le preguntaban por la veracidad de la existencia de este vinilo,respondía que el trabajo existió pero que dudaba que hubiese alguna copia rescatable en algún sitio,agigantando el mito en la ambigüedad de su respuesta abriendo los interrogantes sobre su dudosa existencia y de lo inhallable si en verdad hubo sido editado alguna vez...

A la vez,rockeros de barrio y transeúntes del mundo o crítica especializada, hablaban de este disco como si lo conocieran tanto como el himno nacional,y no sabían nada de él, en la ignorancia general, sacaban tajadas inventando la epopeya de la música ilusoria que especulaban con inusitada sordidez...

Pero un día Daniel Sbarra volvió a la patria,para unir su viola a la de Julio Moura en 'VIRUS',bajando de Europa y dando mas pistas que el propio Miguel Abuelo,no obstante,dudaba como aquél,de que existiese copia de tan lejano y mítico trabajo...

Fue grabado en 1973, en la tapa está Miguel Abuelo con su hijo Gato Azul (bebé a upa),bien hippie todo el trabajo y la facha de los músicos :

Miguel Abuelo en voz y guitarra rítmica
Daniel Sbarra en guitarra líder y coros
Diego Rodríguez en batería
Carlos Beyris en violoncello
Pinfo Garrigo en bajo
Juan Dalera
: quenas en un tema (formará luego 'los chasquis' un buen grupo con música del altiplano)

Y otros colaboradores como: Luis Montero en percusión, Edgardo Cantón en efectos de sonido, Gustavo Kerestesachi en minimoog y Teca y Verónica en coros.

Sacando a Daniel Sbarra, Juan Dalera y Miguel Abuelo, el resto de los músicos no volvieron a formar parte de otros proyectos musicales de importancia y los hace casi desconocidos.

El disco posee un sonido general de hard rock, en Europa en 1973, Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath marcaban el rumbo y su música destila influencias de estos grupos en la guitarra poderosa de Sbarra, el rock sinfónico se impondría uno o dos años mas tarde y en algunos temas Abuelo metía aires folk al estilo Neil Young que en dicha época era el referente en el estilo.Miguel Abuelo firma 4 canciones y Daniel Sbarra las 3 restantes: 7 en total a saber

1.-tirando piedras al río(abuelo)
2.-el largo día de vivir(abuelo)
3.-estoy aquí sentado,parado y acostado
(abuelo) -es la versión del tema 'pipo la serpiente' de 1968 electrificada y pesada en versión extensa de 9' con letra mas aguda y poética-.
4.-el muelle (abuelo)
5.-señor carnicero (sbarra)
6.-recala sabio forastero (sbarra)
7.-octavo sendero
(sbarra)

Los temas de Miguel se apoyan en el lirismo y la poesía,las imágenes diáfanas y los matices musicales con aires de folk-rock,los temas de Sbarra poseen letras mas directas y guitarras ácidas y pesadas muy al estilo de Ritchie Blackmore o Jimmy Page o Tommy Iommi,hachas de moda en esa época.

Redondean un trabajo muy interesante y demuestran que el mítico disco existió y que es mas terrenal que ficticio,mas coyuntural que laberíntico, sin ser imprescindible en toda colección rockera,para el gusto de quien escribe,mas interesante que cualquier trabajo anterior o posterior de Miguel Abuelo o Sbarra, sobre todo, si lo comparamos con los grupos que ambos tuvieron en los '80's, muy famosos ellos (Los Abuelos y Virus).

Como toda reedición, regala bonus tracks de los primeros Abuelos de la Nada de 1968 y 1969, temas pop ya conocidos como:

8.-diana divaga
9.-tema en flu sobre el planeta
10.-pipo la serpiente
11.-lloverá
12.-oye niño
13.-mariposas de madera

Todos ya viejos clásicos del rock nacional.

 

Los Mentales
Un simple "Cuando un hombre ama a una mujer" de Litto Nebbia
Editado en 1970 como Lado A del simple  (inédito en álbum)
Duración: 3.07
Daniel Irigoyen- voz
Quique Alvarado- teclados
Rubén Biscione- guitarra
Fermín- bajo
Juan Rodriguez- batería (posteriormente, Sui Generis y Polifemo)
y ese que decia "A donde ire a parar..." a mi me copó mucho cuando los vi por primera vez...creo que tenía 10 años...
y a esa edad era porque tenian un look interesante

c_tanomini.JPG (2581 bytes) Tano de Palermo

"El rol de Nebbia respecto del grupo Los Mentales debe de haber sido el de uno de sus primeros trabajos de producción. Durante esos meses del festival, Litto Nebbia producía y representaba un grupo pasajero y adolescente llamado Los Cables Pelados. También puedo dar algunos comentarios sobre una serie de recitales competitivos o de concurso típicos de la época hacia fines del año anterior, es decir 1968 en el hoy desaparecido cine de alguna estación norteña de La Lucila. Como uno de los jurados estaba Litto Nebia, El Cuervo (baterista) y después de cada uno de los grupos concursantes, empezaba la zapada entre músicos jurado. Las jornadas eran desde las 14 hs hasta las 21 o más.
Yo los escuché en vivo a Los Mentales y recuerdo que fué en el festival de la revista Pinap en el hoy desaparecido anfiteatro municipal de la Facultad de Derecho. En el año 69 cumplia 15 años. Fué la primera vez que escuché en vivo a Manal que descolló en ese festival y a Almendra. No puedo precisar si fué en el mismo día pero casi seguro que sí. Fué el primer sábado de noviembre cerrando ese día Almendra con la caida del sol. La imagen la tengo muy presente al igual que el éxito de Manal. A estos los había escuchado en un programa de televisión dirigido por el negro Suarez dedicado a diferentes géneros músicales. Mi oído no educado todavía por el blues, hizo que Manal me parecieran un zoquete. Hasta que apareció el primer álbum y ahí me dió vuelta la cabeza. Por incomprensión de ese estilo, hizo que me sorprendieran con la acogida del público en esa primera jornada. Esperé que le iban a tirar con todo y sucedió todo lo contrario. El que no estaba preparado todavía para esa música era yo pero en el término de pocos meses más iban aparecer varios de los primeros y grandes albumes de rock argentinos. A partir de ahí íbamos a ser muchos más de la tribu"

Mario



A Página      1     2     3

Un sitio de
www.dospotencias.com.ar
MENU de CONTENIDOS Luthier
correo REBELDE