Los Beatniks graban en 1966 el primer disco del rock
nacional: Rebelde |
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Ciegos de siglos (Vox Dei) (crítica de la revista Roll) En Ciego de siglos, Vox Dei hace rock básico pero de hoy. La incorporación al grupo de Enrique Díaz en voz y guitarra y de Raúl Fernández en guitarra líder, le ha dado un vuelco tal al grupo que casi parece tratarse de un conjunto nuevo. Estos dos nuevos integrantes, antiguos fundadores de la vieja Máquina, pueden hacer -si las cosas avanzan un poco mas de lo ya plasmado en este álbum- que Vox Dei resurja de sus propias cenizas. La potencia sonora que ahora tiene el conjunto, las ideas de arreglos de riff de fernández y sus composiciones, sumadas a la excelente voz, ronca y expresiva, de Quique Díaz, convierten al Vox Dei actual en una de los mejores "pesados". Ha recuperado la esencia rítmica y rockera que nunca debió perder. Hacía falta una voz, un sentimiento descarnado -a veces tan conectado con el paisaje tango de Buenos Aires- como la de Quique Díaz. La vieja raíz del grupo, Rubén Basoalto y Willy Quiroga, ha encontrado, con ésta fórmula, una senda para reflotar al grupo justo en el momento en que su ahogo parecía irreversible. La tapa es buena, con dibujos aceptables; el interior es correcto, contiene letras y alguna información técnica.
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Vox Dei Sus canciones siempre sonaron mejor cantándolas en los fogones de campamento. Un grupo antiestético, que en un rapto de iluminación se les cruzó la locura de componer una obra llamada La Biblia. La iglesia percibió en sus letras el mensaje divino. El Arzobispado que habia pedido conocer las letras de lo que se iba a grabar, se sorprendió, y recomendó a la juventud que escuchara el disco. Sin embargo, el mensaje de La Biblia no es suficientemente claro. Pocos años mas tarde, los mas prestigiosos rockers nacionales volvieron a grabar el mismo material, un evento que prometía alcanzar el calificativo de verdadero hito (los Vox Dei no fueron invitados, solo figuran como compositores)
¨En el año del Señor de 1974 se cometió uno de los peores sacrilegios de esa década...¨ algo así hubiera dicho el diario Esquiú si en vez de ser religioso se dedicara al rock. Al margen de la humorada...existió una versión de La Biblia ( un cover) de ¨la pesada...¨, quienes fueron los ángeles destructores: La orquesta llamada Ensamble Musical de Buenos Aires (Cooperativa Cultural Limitada) los mismos que acompañaron a Sui Generis en la presentación de su segundo LP en el Rex (si mal no recuerdo), a las 11 de la mañana de un ¿era sábado o domingo?, dirigido por Don Pedro Ignacio Calderón. Los herejes: Alejandro Medina, Billy Bond, Carlos Cutaia, Carlos Goler, Charlie García (el ahora ¨Charly¨ antes era Charlie), Claudio Gabis, Claudio Martinez, Kubero Díaz, David Lebón, Fernando Bergé, Gustavo Beytelman, Gustavo Kein, Jorge Pinchevsky, Juan Rodriguez (el batero de Sui Generis), Miguel Cantilo, Moro, Nito Mestre, Osvaldo Favrot, Poli Martínez, Raúl Porchetto, Rinaldo Rafanelli Tito Demorón En el 74 grabaron Vox Dei para Vox Dei, y la tapa de ese disco logró captar el espíritu del grupo: una tapa muy grasa (similar a la de Roberto Carlos en Mau Mau) y obvia (una foto que muestra a Vox Dei tocando en un escenario, mientras ellos mismos son sus únicos espectadores, un presagio de que en los años venideros, además de ideas les faltaría público). Soule decidió separarse para iniciar su carrera solista, pero como no llegó a editar ningún disco regresó con sus compañeros, cuatro años después, para grabar Gata de Noche. La tapa del nuevo disco? Un yiro (sí, el mismo grupo que logró seducir a los obispos con La Biblia...unos maestros!). Los delirios en la cabeza de Soulé continuaban haciendo esfervecencia y su ego insaciable andaba necesitando un éxito ya! Entonces se le ocurrió repetir su vieja fórmula: tomar un libro que la juventud consideraba aburrido, y mezclarlo con un poco de rock. El resultado sería...El Cid Campeador Según Vox Dei. Pero esta vez, la fórmula salió mal, la compañía discográfica se negó a grabarlo. Va para ellos este homenaje. Porque tuvieron esa picardía de barrio, engañando a la Iglesia, conservando cierto público, y lograr que sus colegas le hicieran un involuntario homenaje al grabar con rotundo fracaso aquel disco suyo. Las décadas siguientes fueron un interminable separarse -reunirse -separarse- reunirse, presentando La Biblia en cada oportunidad que se presentaba, y grabándola en un recital en vivo. Y en el 97 volvieron a grabar La Biblia por tercera vez con Andrés Calamaro, Fito Páez y Alejandro Lerner como invitados. La justificación de este acto fue: "En 1971 salió como se pudo. Hoy tenemos la posibilidad de grabarla en su totalidad y tal como fue concebida. Nos llevó 27 años pero a otros les fue peor". Vox Dei, un caso atípico. Afortunados: llegaron demasiado lejos, tal vez guiados por algún ángel del Señor. |
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