| Mis primeras incursiones en la
fabricación de guitarras fue a los 13 años (1973). Lógicamente los resultados no fueron
muy buenos pero fue mi aprendizaje. En
1982 retomé la actividad, construyendo un bajo frestless con mástil de pino Brasil.
Muchos me pronosticaron el peor de los fracasos, pero la verdad es que tenía un sonido
inigualable, bien a madera, que era el que buscaba. Y jamás se rompió.
Fue en 1985 que consolidé mi actividad
fabricando unos 200 instrumentos a pedido y experimentando bastante con maderas,
micrófonos, tecnologías, diseñando piezas. Algunos resultados obtenidos fueron bastante
sorprendentes. ¿Por qué ese bajo, pequeño, humilde, de aspecto endeble, sonaba tan
poderoso? ¿Por qué esa palanca de vibrato, inspirada en la Fender pero construida con
pedazos de bronce tenía tan buen rango de acción, suave, y desafinaba menos que una
Kahler? ¿Por qué esa guitarra tenía un sonido tan cristalino y una comodidad que no
hallaba en ninguna otra?
Fui cultivando con los años la intuición
necesaria que permite ajustar pequeños aspectos del instrumento (tipo de madera,
espesores, ubicación de micrófonos, lustres, diseño, etc.) para lograr los matices
sonoros buscados. Y tambien los matices visuales, porqué no decirlo? Tengo en claro la
estética vintage mas tradicional, tal vez en la línea Fender, Rickenbaker, Gibson,
estética emparentada con la industria automotriz de los años 50´s.
Desde el 2007 dicto Clases
de Luthería en mi aula-taller.
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